Lucía Inglese, embajadora juninense que plantó bandera en un año histórico para Newell’s

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Lucía Inglese hacía ver el fútbol tan fácil, como juego, como competencia, como relación humana, que su presencia en Sarmiento se naturalizó. A punto de cumplirse un año de su partida, en cambio, el día a día de su ausencia terminó de poner en valor cuánta falta le hizo a ese fútbol juninense, como juego, como competencia, como relación humana, una representante como ella.

Ahora la disfruta Newell’s y la relación es recíproca, porque también ella disfruta de pertenecer a uno de los gigantes del fútbol rosarino. Como ya le había pasado con Las Maestras, integró el equipo que tuvo su debut histórico en competencias de AFA, quedándose a un pasito de lograr el ascenso a la Primera B en una definición ante un Belgrano de Córdoba que se presentaba arrasador y al que por primera vez en el torneo hicieron ver como un equipo terrenal.

-¿Qué tan difícil fue hacer convivir el estudio y el fútbol en una nueva ciudad?

-El último tramo se me hizo un poco difícil de llevar. La falta de contacto con compañeros y profesores cuesta. El año que viene ya tendría que ser más normal. La exigencia del fútbol también fue haciéndolo más difícil, porque me metí de lleno. Un día de viaje ya era un día completo que perdés. Fue desgastante. Tuve una materia a la noche que me coincidía con los entrenamientos, justo con el día que hacíamos fútbol. Entonces iba alternando. En Newell’s creo que aprendí bastante del tema de la disciplina. En Sarmiento, mal hecho por mí, me di cuenta que tanto no lo tenía. Pero una está para aprender.

-No estuviste en los primeros partidos de Newell’s en AFA. ¿Con qué tuvo que ver?

-A mí la adaptación me costó bastante. Pensé que iba a ser fácil, pero al no tener facultad presencial, que era esa obligación principal por la que yo me vine a Rosario, solo tenía los entrenamientos y estaba extrañando bastante. Me volvía seguido, no iba a entrenar, capaz que me quedaba una semana en Junín sin avisar y después volvía. Entonces el técnico, en el partido del debut con Claypole me puso en el banco. Yo dije, uy. Y me volví a Junín. Después contra Laferrere no me citó directamente. Cuando volví a Junín después de eso, lo charlé con mi familia. Mi mamá me dijo tenés que hacer lo que te gusta. Ahí me dije quiero jugar al fútbol y lo empecé a ver de otra manera. Ellos me dan un montón de cosas desde que llegué, hay chicas que me llevan hasta la puerta de mi casa cuando volvemos de entrenar. Y es lejos. Hablé con el DT, le dije lo que me pasaba. Yo empecé jugando Rosarina. Esa fue la primera vez que me puse la camiseta de Newell’s, mientras se jugaban los primeros partidos de AFA. El DT de Rosarina, que es el ayudante en AFA, me motivó bastante, me dijo que me tenía que poner las pilas y que podía jugar en AFA. Tenía razón. Yo hice ese esfuerzo y ya después lo empecé a disfrutar. Mi debut en AFA fue con Fénix (Cuarta fecha del torneo, tercer partido de Newell’s).

-Decís que te costó la adaptación a Rosario. ¿Al grupo también?

-No se si me costó, pero yo soy difícil de entrar en confianza cuando llego a un lugar nuevo. Extrañaba esa comodidad de conocer a todas en Sarmiento. Pero desde que llegué las chicas buscaron incluirme, tuvieron la mejor y las quiero un montón porque a lo último ya eran como mi familia.

-Desde la previa del inicio de la Primera C, por lo que Newell’s significa como club, por la variedad de jugadoras, las expectativas eran altas. ¿El inicio con 5 puntos en 5 fechas (4 partidos) las hizo dudar en algún momento?

-Es cierto que al momento de empezar el torneo, por saber ellos lo que es el club, la ciudad, el acompañamiento de la gente, estaba esa exigencia de dejarlo bien parado. Siempre dejaron en claro que si entrábamos en AFA era para competir y no para ver qué pasa. Lo que pasó en ese inicio fue que el cambio fue brusco, porque AFA es más duro. Nos costó la adaptación en los primeros partidos. Capaz no encontrábamos el funcionamiento. Tampoco tuvimos suerte y en un momento nos sentimos medio perdidas. De todos modos nos decíamos che, podríamos haber sacado muchos más puntos. Cuando empatamos de locales contra Quilmes ya veníamos de ganarle a Laferrere pero de perder con Claypole y empatar con Fénix, sumado a que ya habíamos quedado libres. De todos modos pensamos que teníamos que tener tranquilidad, que habíamos perdido un solo partido y que muchos de esos equipos que estaban arriba nuestro no habían quedado libres. La idea era entrar entre los cuatro y ese partido con Quilmes fue un click. A partir de ahí vino el envión y mejoramos un montón. Si hubiésemos jugado contra Belgrano en el primer tramo, si bien igual perdimos, no le hubiésemos hecho el partido que le hicimos.

-En esa referencia al partido por el ascenso contra Belgrano, ¿lamentaron especialmente algún partido en el que dejaron puntos en el camino que les podían permitir esquivarlo?

-Creo que el partido con Fénix, que terminó primero en nuestra zona, no nos tocó en nuestro mejor momento como equipo y quizás el empate fue justo porque no jugamos como podríamos haber jugado. El partido que a mí me duele y en el que siento que perdimos puntos fue el empate con Quilmes en Rosario. Erramos un penal, erramos 40 mil goles. Si bien jugamos bien no la pudimos meter y a mí particularmente me dolió un montón. Una por ahí piensa que no perder esos puntos nos habría puesto en otra posición. Creo que todos los equipos sabíamos que Belgrano era como un monstruo. A la vez también pienso que le tocó la zona más fácil. Creo que nos matamos todos los equipos de nuestro lado, pero la verdad es que son un equipazo. Eso no se puede negar.

-Pero Newell’s lo puso en problemas como no le había pasado en todo el torneo. Después Claypole también, aunque los dos equipos ya habían conseguido el gran objetivo que era el ascenso.

-Nosotras en la previa de ese partido teníamos la fe de pensar bueno, capaz que todavía no se cruzaron con un equipo que les haga fuerzaNosotras nos dijimos que íbamos a ser el primer equipo que le hiciera fuerza. Sabíamos que tenían muy buenas jugadoras individualmente y que trabajaban muy bien colectivamente. Realmente a mí me gustó mucho cómo jugaron. Pero a la vez son un equipo al que si lo incomodás, si por ahí le adoptás un modelo un poquito más defensivo que es parte del fútbol y de cómo ganarle al otro, le podés hacer daño.

-En la previa de esa semifinal en que lamentablemente un equipo se quedaba sin ascenso, la amplia mayoría de quienes seguían la Primera C coincidieron en que se enfrentaban los dos mejores equipos del torneo. ¿También lo sintieron así?

-Yo creo que éramos los dos candidatos y me duele porque creo que lo merecíamos, especialmente por cuánto mejoramos en el transcurso del torneo. La espina es que tuvimos un arranque que nos costó. Una también tiene que tener en cuenta lo que es debutar en AFA. Incluso me lo pongo a pensar y no sé si nos costó tanto. Fueron cuatro partidos. La verdad que tener que cruzarnos con Belgrano y eliminarnos fue mala suerte, porque pienso que podíamos ascender los dos. Ojalá podamos hacerlo el próximo torneo, porque hay muy buen proyecto, muchas jugadoras.

-Pensando en que también saliendo terceras hubieran esquivado a Belgrano en esa instancia, ¿en algún momento se les llegó a pasar por la cabeza que tal o cual partido convenía no ganarlo? ¿O está prohibido hasta pensarlo en el fútbol?

-Lamentablemente se dio así. No nos íbamos a tirar a perder con alguien por las dudas de no cruzarnos con Belgrano. Capaz que te cruzabas con Fénix, con Claypole y te eliminaban también. No te voy a decir que no hubo momentos en que lo haya pensado. Incluso lo charlé con algunas de las chicas. Encima los últimos dos partidos los jugábamos contra los últimos dos de la tabla. Uno de ellos en nuestra cancha. Pero claro que lo pensás, porque lo que todas queríamos era el ascenso. A la vez, en lo que en realidad estás pensando es que los resultados se den para salir primeras. Encima Tigre lo empezó ganando contra Fénix y después Fénix lo dio vuelta. De todos modos, comparándolo con la final que perdí jugando en Sarmiento contra Comunicaciones, ese partido con Belgrano no me dolió tanto, si bien me duele, porque sentí que pudimos dejar todo en la cancha, que cumplimos roles que tal vez antes no nos había tocado. Creo que les hicimos fuerza y que las preocupamos. Encima a mí me echaron, por una doble amarilla. La primera patada estuve bien amonestada, aunque fue la única de todo el partido. Después disputamos una pelota con la 9 y me empuja contra la pared. Entonces yo vuelvo corriendo cuando ella iba a sacar el lateral, me le pongo adelante para acomodarme antes que saque. Ahí ellas empezaron a hacer un escándalo y la árbitra me sacó la segunda amarilla. Creo que ponerse delante de la pelota es parte del fútbol. Me echó y está perfecto, pero creo que hay que tener un poquito más de viveza a la hora de dirigir una semifinal por un ascenso. Cuando son partidos decisivos, nunca me terminan de convencer las árbitras. Capaz no tengo razón en lo que digo, pero siento que a veces les falta ese entender cómo llevar un partido. A los dos minutos echó a una de ellas y para mí fue una forma de compensarlo.

-El año que viene volverán a buscar ese ascenso. ¿Saben ya si entran equipos nuevos?

-La verdad que todavía no lo se. Ojalá que no entre ninguno muy complicado, jaja.

-Pienso en Sarmiento y siento que la Primera B lejos de ponerse más accesible porque buenos equipos ascienden a la A, se pone cada vez más difícil por los que llegan. ¿Pensás que en la C puede pasar lo mismo si siguen entrando equipos fuertes de las provincias?

-Para mí Belgrano tiene equipo para seguir subiendo. No solo por lo que es el equipo y cómo juega, sino también por el trasfondo que tiene, por lo que es como club. Yo veía los partidos de Belgrano de local y estaba siempre llena la cancha. Y en Córdoba tiene un montón de grandes jugadoras para seguir fortaleciéndose. Pero ojalá que vayan llegando más equipos del interior y que los torneos de AFA no se centren en Buenos Aires. Si queremos, por ejemplo, que la Selección Argentina crezca, es importante darse cuenta que no solo hay jugadoras de Buenos Aires, que hay muchas jugadoras que merecen jugar en el nivel de AFA en todo el país. Yo quiero que el fútbol femenino crezca, que el día de mañana sea muy lindo de ver.

-También tuve la sensación de que en realidad no existen diferencias de jerarquía entre los equipos de la B y la C. Como si los más fuertes de la C pudieran también pelear la B y que los más humildes de la B son parejos con los más humildes de la C…

-Mirá, yo incluso pensaba que tendrían que volver los descensos para que se emparejen más todas las categorías, incluso la A. Creo que tenés muchos equipos en la C a los que les da el calibre para jugar B Nacional. Y equipos de la B que tal vez deberían jugar la C. Eso si en realidad queremos un fútbol por divisiones que marque claramente la competitividad. Para mí nosotras merecemos estar en la B, creo que podríamos dar pelea. Creo que de a poquito se va a ir acomodando todo. Que el fútbol sea más competitivo es bueno para todos. La B Nacional del fútbol masculino es una categoría dificilísima, que a mí me gusta bastante. Si vos tenés un equipo en Corrientes y vas haciendo una selección de las mejores jugadoras de Corrientes, vas a hacer un plantel súper competitivo.

-¿Cuándo retoman los entrenamientos para la nueva temporada? ¿Ya saben si hay bajas? ¿Y refuerzos?

-Creo que el 24 de enero arrancamos con la pretemporada. Perdemos una jugadora importante, que no puedo decir quién es, pero de todos modos se mantiene bastante el equipo. Por ahora tampoco sabemos de jugadoras que vayan a llegar. Lo que pasa que el femenino de Newell’s todavía no tiene pensiones y esas cosas. Están viendo si se puede ir para adelante con ese proyecto y creo que se va a poder. Pero en Reserva, en Inferiores hay un  montón de chicas que tienen un futuro enorme. Para el fútbol es muy importante sacar nuevas jugadoras. Pero ojalá también puedan llegar jugadoras que nos mejoren todavía más como equipo.

¿Te sorprendió la salida de Sergio (Barbagelata) de Sarmiento?

-Sí, bastante. Yo a Sergio lo aprecio porque la verdad es que él siempre me trató muy bien. De chiquita me llevó a Selección de Junín. Obvio que como entrenador podía tener sus cosas, porque todos tenemos errores, pero siempre me pareció un buen tipo. Y en lo futbolístico le fue bien. Jugó una final por el ascenso. Este año, con menos plantel porque Mari Costa y Sofía (D’Ambrosio) son grandes jugadoras, volvió a pelear. Él tuvo el mérito de seguir después de perder una columna vertebral del equipo por así decirlo, porque también se fue Lolo (Herrera) que para mi es una arqueraza. Y otra vez pudo competir hasta el final. Pero sinceramente me costó mucho ver a Sarmiento porque lo sufría. A la vez sentía cómo podría haber ayudado al equipo ahora, porque siento que en Sarmiento incluso pude haber dado más. Yo con Jonny (Villarreal) jugaba de cinco y Sergio quiso que jugara de central. Aprendí mucho de él y me hizo encontrar un puesto diferente. Aprendí a comportarme de otra forma. También Fede Coronel, que es una pérdida enorme porque sabe mucho de fútbol. Es muy inteligente y a mí me sirvió un montón porque también era muy motivador.  Ojalá al técnico que llegó le vaya bien, que pueda encontrar jugadoras y el funcionamiento. Y ojalá que las jugadoras que ya están puedan también estar preparadas para que a Sarmiento le vaya bien. Yo le deseo lo mejor a todas las chicas y siempre vamos a estar haciéndole el aguante.

-¿Y qué te pasó cuando también Pini Tamburrini dijo que no seguía?

-Ver que se fue La Pini, a mí sinceramente me destrozó. Lejos es una de las mejores compañeras que tuve. No se si la pude disfrutar tanto. Me hubiese gustado compartir más con ella porque cada vez que entrenamos juntas, capaz que ella ni se acuerda, yo la escuchaba y me motivaba. Nos tocaba defender juntas y yo me sentía al lado de una tora, que te iba a estar atrás. Y a mí me daban ganas de hacer lo mismo con ella.

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