El Banco Central sigue de compras y se encamina a cumplir la meta trimestral de reservas pactada con el FMI

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Sumó hoy otros US$ 110 millones tras alzarse con el 48% de las divisas operadas por la plaza oficial.

El Banco Central (BCRA) extendió hoy su “racha de compras”, perfecta en lo que va del mes, al quedarse con algo más de US$110 millones, es decir el 48% de los US$226,7 millones operados en el mercado, con lo que pasó a detentar un acumulado de compras mayor a US$630 millones en mayo y levemente por encima de US$740 millones en lo que va del año.

Las cifras lo muestran encaminado a sobrecumplir el objetivo de acumulación de reservas netas fijado para el trimestre en curso en el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI), estipulado en US$2900 millones por encima de los US$3750 millones computables para la meta según la metodología del FMI, un panorama que cambió diametralmente en poco más de una semana si se recuerda que en abril, con el comienzo de la “temporada alta” de liquidaciones del agro ya en curso, había había sumado US$161 millones.

El vuelco se produjo básicamente por la cifra récord de US$1191,3 millones que aportó al mercado la semana pasada el complejo agroexportador, un flujo que le permitió sumar por la vía de compras algo más de US$520 millones a las reservas y lo dejó en condiciones de cumplir la meta “de mantener un ritmo de compras promedio de US$80 millones diarios aproximadamente para alcanzar la meta de junio, lo cual puede ser factible si las tendencias de esta semana continúan”, habían adelantado durante el fin de semana el economista Leonardo Chialva, de Delphos Investment.

El cumplimiento de esta meta en el trimestre se considera “clave” en el mercado, ya que se trata de un monto muy accesible para el trimestre con mayor oferta estructural de divisas, dado el “pico” de aporte que significa la comercialización de la denominada “cosecha gruesa”.

“El Banco Central debería sobre cumplir la meta de junio y de septiembre para llegar con holgura al cuarto trimestre, lapso en el que está pautado un incremento de US$1400 millones en las reservas netas en un momento del año en el que -históricamente- ha tenido grandes dificultades para tener saldos positivos en el mercado cambiario”, remarcaba Chialva.

La duda en el mercado está vinculada a la forma en la que el BCRA pudo recuperar “poder de compra”, más allá del aporte de la mejora registrada en los términos de intercambio que develó la balanza comercial derivada del recorrido alcista que tuvieron en general los precios de las commodities.

Es por eso que algunos operadores hablan de un nuevo “ajuste” por vía artesanal al cepo, por el alto porcentaje de divisas que se termina llevando el BCRA, para demorar algunas operaciones hasta asegurar un “colchón” de compras, algo que ya se hizo en otras épocas. Esa versión es desmentida enfáticamente desde el BCRA.

Por lo pronto, habiendo transcurrido más de un mes del inicio de la campaña comercial 2021/22 de soja, “la dinámica de comercialización de granos evidencia una clara afectación por la menor producción de la campaña y la demorada dinámica exterior, ya que el volumen de soja comercializado alcanzaba al 27 de abril los 14,1 millones de toneladas, la cifra más baja en términos absolutos en 19 años”, aportó en un informe la Bolsa de Rosario.

En dicho informe aclara -empero- que si se considera a las ventas como proporción de la producción obtenida en cada campaña “el registro del ciclo actual se ubica más en línea con lo ocurrido históricamente, ya que representa el 34% de las 41,2 millones de toneladas que se estiman de producción para el ciclo que corre, similar al 36% del año previo y al 37% del promedio del último lustro”.

Para el economista Fernando Marull, todo está vinculado a una aceleración en la liquidación de la cosecha, tal vez relacionado con el temor a que la fortaleza global del dólar termine afectado al valor de la soja y, sobre todo, a que el “BCRA bajó el ritmo del crawling-peg para igualarlo al nivel de la tasa de interés en pesos y quitar un incentivo a que demoren las ventas”.

Ese dato se comprueba jornada a jornada, como volvió a quedar a la vista hoy, al convalidar la entidad que conduce Miguel Pesce un alza de apenas 45 centavos en el tipo de cambio comercial, que cerró el día a $166,75. Eso supone un ajuste en lo que va del mes algo menor al 1,3%, que -proyectado- dejaría una devaluación del 3,7% promedio para el peso, menor a la del 3,93% registrada en abril. “Es probable que eso cambie si el BCRA define otra suba de tasas el jueves, tras conocerse el IPC de abril”, advirtió a LA NACION un experimentado operador cambiario.

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