Este 1 de febrero se cumplió un año de la lucha de los trabajadores del Molino Muscariello tras el cierre de la planta, algo que califican como «el día de la gran mentira. Esos últimos días del año pasado, «Don Accionista» nos había pedido vacaciones adelantadas y nos había prometido que ningún trabajador iba a pasar por problemas o corte de servicio esencial. Hoy le han cortado a los trabajadores los servicios esenciales y se ha vaciado la mesa familiar. A los compañeros que no habían estado en las manifestaciones les habían prometido cosas pero tampoco cumplieron», dijo a JUNIN24 Tomas Kiernan, secretario general de la Unión Obrera Molinera seccional Junín.

«Siempre tenemos la fe y la esperanza de recuperar nuestro empleo. Queremos y vamos a recuperar nuestro empleo digno, el que hemos forjado en una planta productiva como lo que era», señaló el dirigente sindical quien dijo que «el molino sigue cerrado.

A mediados del año pasado llegó un inversionista y recientemente se presentó otro pero hasta ahora sin ningún viso positivo además Kiernan contó que «un profesional de Junín me vino a hacer una propuesta pero cuando le pregunté a quien representaba no supo decirme, por lo que la conversación entonces no era seria» a la vez que sostuvo que «tenemos conocimiento que la quiebra fue pedida en los últimos días de diciembre y seguramente saldrá en estos días cuando ya terminó el receso judicial».

Algunos trabajadores se consideraron despedidos para poder acceder a los beneficio de ANSES en el caso de subsidio por desempleo. «Nuestra obra social nos sigue dando el respaldo como el primer día, nos sigue brindando los servicios como si estuviéramos aportando», destacó el dirigente sindical molinero juninense.

Kiernan dijo que «la conducción nacional se hace eco día a día, está al tanto de lo que está pasando y todos los honorarios que se deben abonar lo paga nuestro secretario nacional. No quedamos al desamparo. Nuestra conducción a nivel nacional es solidaria y se hace eco de estas y otras cuestiones».

«Sigamos adelante que la lucha continua» concluyó Kiernan.

CARTA ABIERTA A LA SOCIEDAD JUNINENSE DE LA COMISION DIRECTIVA DE UNION OBRERA MOLINERA SECCIONAL JUNIN

«La meritocracia suele ser catalogada como un sistema que “permite crear una sociedad justa.” Los logros personales se obtienen en función de los esfuerzos y las capacidades individuales. Es un sistema de recompensa basado en el mérito individual. Es decir, representa un modo de jerarquizar a las personas en función de sus talentos, capacidades, esfuerzos y dedicación.

Hoy en día, este sistema está muy difundido en nuestra sociedad. Es aplicado en instituciones tanto públicas como privadas. Por ejemplo, se evidencia cuando una administración contrata a personas por medio de concursos. Estos permitirían reconocer las competencias y los esfuerzos individuales.

En este sentido, la meritocracia suele ser catalogada como un camino para crear una sociedad justa. Los logros personales se obtienen en función de los esfuerzos y las capacidades individuales, pero no por riqueza, sexo, religión, etc. Sin embargo, este modelo esconde una problemática que es pertinente tener en cuenta.

A pesar de que la meritocracia se considere atractiva para disipar las injusticias y las desigualdades, esta noción esconde una gran problemática. Michael Sandel, filósofo político y profesor de la universidad de Harvard, sostiene que el sistema esconde dos problemas. Estos son los siguientes.

  1. Desigualdad de oportunidades

Sandel dice que, en realidad, la sociedad no está a la altura de los ideales meritocráticos que profesa. Las oportunidades de base no son las mismas para todos los individuos.

Es decir, las familias adineradas son capaces de transmitir privilegios a sus hijos, otorgándoles ventajas educativas y culturales para ser admitidos en las mejores universidades. Según Sandel, en las casas de estudio más prestigiosas de Estados Unidos hay más estudiantes que pertenecen al 1 % de las de familias con mayores ingresos del país, que el 60 % con menos ingresos. 

Por tanto, el esfuerzo llevado a cabo por las clases sociales más altas no es el mismo que el que realizan los grupos sociales más pobres. En este caso, los más adinerados tienen mayores oportunidades para obtener una preparación de calidad.

En cambio, los más pobres tienen que invertir un esfuerzo mayúsculo para acceder una educación de calidad. De hecho, muchas veces deben dedicar gran parte de su tiempo a generar ingresos que les permitan sobrevivir, lo que a su vez incrementa la deserción en las escuelas.

  1. Actitud arrogante frente al éxito Por su parte, el segundo problema que identifica Sandel es la actitud que alienta la meritocracia en aquellos que logran alcanzar el éxito. Es decir, los más aventajados creen que lo que han logrado se debe a sus propios méritos. Por tanto, intuyen merecer las recompensas que las sociedades de mercado otorgan a los ganadores.

Asimismo, los ganadores tienden a pensar que los que se han quedado atrás son los responsables de estar así. Por lo tanto, esta problemática de actitud genera una mayor desigualdad social. En otras palabras, la meritocracia crea arrogancia entre los ganadores y humillación a los que se han quedado atrás.

Con estos lineamientos llegamos hasta la actualidad y son estos mismos problemas los que llegaron hasta los trabajadores de Muscariello Hnos, en donde los accionistas, directores y gerentes de la empresa la han dejado en estado de cesación de pagos por su exclusiva irresponsabilidad y mal desempeño de sus funciones. En este panorama, no se habla de meritocracia, y es fácil encontrar culpables externos y no hacer ningún tipo de autocritica.

Fue sencillo para los empresarios hacer lobby a favor de un inversor sin darse cuenta que era un encantador de serpientes, a quién poco le interesaba el bienestar y el futuro de los trabajadores, fue fácil cobrar comisiones por compras de trigo sin hacer un análisis de costos, y fue fácil también cerrar el molino e irse a trabajar con su vendedor de trigo.

En fin, fácil es hablar de meritocracia cuando hay un sector de la sociedad al que nunca se los evaluara por esfuerzos y méritos. Sin duda a ese sector no le interesa una sociedad más justa, sino que velan por su exclusivo beneficio.

Es difícil encontrar en estos tiempos algún empresario que tenga empatía con los trabajadores. Por suerte, actualmente contamos con nuestra obra social, que nos sigue brindando servicio como si estuviésemos trabajando, y por ende aportando, a pesar de que hace meses la empresa cerró y nos impidió continuar con nuestras labores.

La meritocracia solo se usa como límite al progreso de los trabajadores, que no progresan porque no trabajan o no tienen mérito, pero no aplica para los empresarios que cuando quiebran o salen del negocio no es por sus propias limitaciones, sino que encuentran un culpable externo, casi siempre en el estado, que mientras tanto lucran recibiendo beneficios.

Se licuaron deudas, acto tal vez es licito realizado por la mayoría, aprovechando los beneficios estatales, y con asesoramiento de letrados que realmente son una eminencia, pero carecen de sentido común y, sobre todo, humano.

Esta es la realidad de nuestros compañeros trabajadores de la empresa Muscariello Hnos., donde se nos priva de nuestros derechos como si de material descartable se tratara, y desamparados ante una sociedad ausente.

COMISION DIRECTIVA UOMA JUNIN»

UN AÑO DE LUCHA EN IMAGENES

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A un año del cierre compulsivo de Molinos Muscariello: 12 meses de lucha sin respuestas concretas y la lucha gremial continúa
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