“Extender el acuerdo para facilitar los embarques de granos por el Mar Negro es una prioridad para la ONU”, les dijo hoy a productores de Ucrania la embajadora de Estados Unidos ante ese organismo, Linda Thomas-Greenfield. El encuentro de la diplomática con agricultores en Kiev es parte de la presión internacional para que Rusia acepte prolongar el pacto firmado el 22 de julio en Estambul, por el cual se generó un corredor seguro para los barcos que transportan productos agrícolas ucranianos desde tres puertos habilitados.

Esta situación, y la percepción de los operadores en cuanto a que finalmente se llegará a un acuerdo para que las exportaciones de Ucrania sigan fluyendo por el Mar Negro, provocaron la caída de los precios del trigo en el mercado internacional. En efecto, la posición diciembre del cereal en Chicago y en Kansas perdió US$6,61 y 4,23, en tanto que su ajuste fue de 304,15 y de 347,50 dólares por tonelada, respectivamente. En el Euronext el mismo contrato retrocedió de 336 a 330 euros por tonelada.


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“Consideramos que hay un 60/80 por ciento de chances de una extensión del acuerdo o de la formulación de un nuevo acuerdo, aunque no necesariamente antes del 19 de noviembre, cuando vence lo firmado el 22 julio último. El Kremlin muestra claramente una vocación por regatear concesiones y no quiere extender el trato automáticamente tal como está”, explicó a LA NACION Andrey Sizov, director general de la consultora SovEcon, especializada en el comercio de granos en la zona del Mar Negro.

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Hoy el viceministro de relaciones exteriores de Rusia, Andrei Rudenko, dijo que el Kremlin no resolvió aún si extenderá el acuerdo con la ONU. “Todavía nos queda tiempo. Estamos examinando cómo se está implementado este acuerdo tras la restauración de nuestra participación”, dijo el funcionario, en referencia al portazo dado por Moscú el sábado 29 de octubre y al rápido retorno al acuerdo de Estambul el miércoles pasado. “Estamos muy insatisfechos con la forma en que está siendo implementada la parte rusa del acuerdo, donde la ONU asumió la responsabilidad de resolver problemas”, agregó Rudenko.

Esto último está relacionado con la queja sostenida por Rusia en cuanto a que las sanciones occidentales contra los sectores financiero, logístico y de seguros están restringiendo las exportaciones rusas de granos y de productos como los fertilizantes. Según el Kremlin, la ONU y Turquía, los dos mediadores, se habían comprometido a que las ventas externas rusas de estos productos no se verían afectadas por sanciones.

“Hoy no hay sanciones directas contra las exportaciones de Rusia, pero los fletes y los seguros son más caros por la guerra. Además, como consecuencia de las sanciones impuestas a entidades financieras, algunos bancos internacionales prefieren no tratar en absoluto con ninguna entidad rusa por temor a verse involucrados en sanciones”, contó Sizov.

Optimismo a mediano plazo para los precios

Consultado sobre si el actual nivel de los precios del trigo es consistente con el escenario internacional de oferta y demanda, Sizov advirtió que las cotizaciones son algo bajas, sobre todo en la Unión Europea y en la zona del Mar Negro. “Somos optimistas para los próximos meses –en una perspectiva de mediano plazo–, incluso con la extensión del acuerdo para las exportaciones de Ucrania. Rusia tiene una cosecha récord, pero las exportaciones fluyen más lento de lo esperado y tenemos las pérdidas de producción en la Argentina y problemas muy grandes en Australia debido a las inundaciones, que amenazan el 40% o más de la cosecha de trigos de calidad. Es probable que veamos recortes sustanciales en las estimaciones de cosechas en esos países en breve”, señaló.

Mañana el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos publicará su informe mensual con las estimaciones de oferta y demanda de granos en el nivel mundial. En octubre el organismo redujo su previsión sobre la cosecha argentina de trigo de 19 a 17,50 millones de toneladas y ahora los operadores consideran que la proyección caerá hasta los 13/14 millones de toneladas en el nuevo reporte, con una valoración sobre las exportaciones de entre 9 y 10 millones de toneladas, respecto de los 12 millones calculados el mes pasado.

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Respecto de la expectativa sobre las exportaciones rusas de trigo, SovEcon elevó ayer su estimación de 43,40 a 43,70 millones de toneladas y analizó que en función de una cosecha estimada en 100,60 millones de toneladas las ventas externas podrían alcanzar los 50 millones de toneladas. Sin embargo, ese objetivo de máxima hoy se ve menos alcanzable por la lenta evolución de las operaciones en lo que va del ciclo comercial 2022/2023 (va de julio a junio).

“Las exportaciones fueron lentas los tres primeros meses del ciclo y eso es un gran problema”, lamentó Sizov. Y explicó que el rublo fuerte y los impuestos a las exportaciones limitaron las ventas de los agricultores. Recién durante septiembre el trigo ruso recuperó competitividad respecto del grano francés, por ejemplo, “y eso llevó a un aumento en los negocios. Tanto es así que las exportaciones de octubre se estimaron en 4,30 millones de toneladas, por encima de los 3,30 millones de igual mes de 2021 y de los 3,90 millones promedio. Ese fue el primer mes de la campaña 2022/2023 en que las ventas superaron el promedio”.

Según el especialista, entre los condicionantes que se le presentan a las exportaciones rusas en los próximos meses aparece el faltante de vagones, “que constituye un gran problema actualmente, con exportadores que deben esperar de 2 a 3 meses para obtener los vagones, y cuestiones propias de la estacionalidad y el clima entre noviembre y marzo, cuando las tormentas son frecuentes en el Mar Negro y cuando la navegación se restringe a través del canal Volga-Don y en el mar de Azov, con zonas que se congelan por las bajas temperaturas”.

Calma en el mercado local

En el nivel local la comercialización de trigo sigue prácticamente paralizada, dada la reticencia de los productores a comprometer mercadería que no saben si llegarán a cosechar. En ese contexto, las pizarras del Matba Rofex mostraron bajas de US$1,50 y de 1 sobre los contratos diciembre y enero, cuyos ajustes fueron de 343,50 y de 344,20 dólares por tonelada.

En la plaza física la idea de valores propuestos por los exportadores para el trigo con entrega entre noviembre y diciembre sobre las terminales del Gran Rosario osciló de 345 a 350 dólares por tonelada, mientras que para las descargas en enero sobre los puertos marítimos del sur de Buenos Aires algunos interesados ubicaron sus ofertas entre 340 y 345 dólares por tonelada.

Hoy la Secretaría de Agricultura publicó el reporte semanal sobre compra de granos y allí mostró que al 2 del actual los exportadores adquirieron 5.356.300 toneladas de trigo 2022/2023, un 44,35% menos que las 9.624.700 toneladas compradas a igual momento de 2021. Del total comercializado, un 40,78% (2.184.500 toneladas) permanece “a fijar”, es decir, sin precio firme.

Por último, vale tener en cuenta que actualmente la Bolsa de Comercio de Rosario estima la producción argentina de trigo 2022/2023 en 13,70 millones de toneladas y la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, en 14 millones de toneladas.

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