Los precios de los distintos cortes de carne vacuna registraron una moderada
suba (1,8%), en septiembre de 2022 con respecto al mes de agosto. En términos
interanuales, estos cortes incrementaron su precio 67,6% situándose por debajo
del aumento general de precios estimada de la economía (83,9% interanual), conforme a las estimaciones del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), publicadas en su último informe Monitor de precios de la carne bovina. 

Recuerda el informe que los precios al mostrador de la carne vacuna mantuvieron una dinámica de fuerte aceleración en los primeros dieciocho meses del actual gobierno, acumulando subas del 75% a lo largo de 2020 y y otro 35% en el primer semestre de 2021. 


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«Ante esta situación, el Gobierno
Nacional tomó una serie de medidas para frenar los incrementos generalizados en
la cadena de valor, que permitieron cortar la dinámica alcista y, entre
julio y octubre, los precios retrocedieron 3%». Sin embargo, noviembre y diciembre «mostraron nuevamente incrementos sensibles, promediando 11% y 10% respectivamente». 

Estos
incrementos se mantienen de manera más moderada, durante los primeros cinco
meses del año en curso, acumulando una suba de 29%, «por encima de la inflación acumulada
en ese periodo (24%)». Pero en el periodo junio-septiembre, los aumentos promedios de
los diferentes cortes quedan por debajo de la inflación del mismo periodo, «marcando entonces un cambio en la tendencia». 

En septiembre se observa que los “cortes
intermedios” fueron los que más aumentaron sus precios: +2,1%, mientras que los “económicos” lo hicieron en el 1,6% y los “caros”, en 1,3%.

Cambios en la demanda 

En lo que respecta al precio de productos
sustitutos a la carne vacuna, señala el informe que el pollo «por séptimo mes consecutivo,
registró un aumento mayor al promedio de la carne vacuna».

Si se analiza la cantidad de kilos de pollo fresco que se puede comprar con un kilo
del corte vacuno más consumido (el asado), se observa que «la brecha entre ambos productos
llegó a ser de 4,04 kilogramos en diciembre 2021; pero esta relación se acorta en el 2022
alcanzando en septiembre una brecha de 3,08 kilogramos, productos del incremento en el
precio del pollo». 

«En buena medida, el incremento de precios explica, entre otras razones, la reducción
en el consumo de carne bovina en los últimos años habiéndose reemplazado por otros
tipos de carnes más económicas, como la aviar o porcina. Según el monitor ganadero
anual de la Bolsa de Comercio de Rosario, el consumo per cápita de carne vacuna
continúa perforando el nivel histórico, situándose en septiembre en 46,7 Kg/hab/año», informa el CEPA.

«Frente a este escenario de caída del consumo, el precio comienza a moderarse en los
últimos meses», agrega.

Oferta de hacienda

La merma en la demanda de consumo interno, la sequía y el consecuente aumento
de oferta (mayor envío de animales a faena) se vio reflejando, en los últimos meses,
en el mercado agroganadero y en menor medida en el mostrador.
Si se analiza el comportamiento mes a mes de la oferta en el Mercado de Liniers, el
total de hacienda comercializada en septiembre de 2022 alcanza unas 86.956 cabezas. Si bien
se redujo 6% respecto de lo registros de agosto, representa un aumento del 13% respecto
a septiembre de 2021. %.

El informe de CEPA reitera la observación formulada en meses anteriores: en el
proceso “largo”, la oferta de cabezas ingresadas al mercado viene declinando en los
últimos años, producto de la «competencia por el uso del suelo». «La mayor
rentabilidad de los cultivos respecto de la ganadería resultó, desde mediados de los
noventa, en un uso más intensivo del suelo y en una relocalización de la actividad
ganadera hacia tierras de menor productividad relativa», señala.

Source: economia – pagina 12

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