Cuando se presentó hace unos meses, los directivos de Citroën habían aclarado que el lanzamiento del nuevo C3 era una de las apuestas más importantes de la marca de los últimos años. ¿Por qué? Primero, porque inaugura una serie de tres lanzamientos de modelos inéditos que la compañía hará hasta 2024 en la región; segundo, porque se promociona como el vehículo de entrada de gama más barato del mercado; tercero, porque mediante una estrategia muy agresiva pretende duplicar las ventas en el país (donde actualmente tiene poco más del cuatro por ciento de participación), y cuarto, porque quiere colocarse en el top three de ventas del siempre demandado segmento de los B-Hatch. Producido en Brasil, el C3, entonces, tiene una difícil misión por delante pues le toca competir en una porción del mercado que históricamente fue la de mayores ventas y que concentra cerca del 20 por ciento del total.

A la Argentina llega en tres versiones (Feel, First Edition y Live), diez niveles de equipamiento y dos tipos de motores (de 1.2 L y 1.6 L). La que probamos fue la First Edition MT5, la edición especial de 1200 unidades que se lanzó con motivo del desembarco del modelo en el país.

  • Largo: 3,981 m
  • Ancho: 1,733 m
  • Alto: 1,604 m
  • Distancia entre ejes: 2,54 m
  • Despeje: 180 mm
  • Ángulo de ataque: 23°
  • Ángulo de salida: 39°
  • Capacidad del baúl: 315 L
  • Capacidad del tanque: 47 L
  • Neumáticos: 195/65 R15″

Lo primero que destaca de este C3 es su fisonomía. En el desarrollo de este modelo pensado íntegramente para la región se buscó que tuviera la apariencia que remitiera a un SUV. Para eso se recurrió a la versátil plataforma modular CMP (la misma que utilizan los Peugeot 208 y 2008, entre otros) a la cual se la dotó de una carrocería proporcionada (tiene 3,981 de largo, 1,733 de ancho, 1,604 de alto y 2,54 m de distancia entre ejes) y más bien elevada (183 mm despeje, 23° de ángulo de ataque y 39° de salida) para resaltar eso del estilo sport utility.

Asimismo, el diseño también buscó acentuar esa onda SUV con líneas robustas y pliegues pronunciados, a lo que se suma el parabrisas más vertical, el capot horizontal, la línea de cintura elevada y el frontal voluminoso que distingue por los dos chevrones cromados que recorren en forma de doble línea que comienzan en las luces y cruzan toda la trompa y que son parte de la identidad de marca.

En el lateral aparecen las barras de techo longitudinales y los arcos en los guardabarros que le añaden fuerza y que debajo se ubican las llantas de aleación diamantadas que calzan neumáticos 195/65 R15″ y los Airbumps de protección contra golpes en la parte inferior de las puertas; en la parte trasera las luces en forma de C se integran completamente en las líneas y el paragolpes con una superficie negra le da una identidad visual única.

En el interior (amplio adelante y con el espacio justo para dos adultos en las plazas traseras) abundan los plásticos duros y las terminaciones acordes con un entrada de gama. La posición de manejo es elevada (quizás demasiado y siguiendo con eso del estilo SUV) y fácil de encontrar ya que la butaca (tapizada en tela) se regular en altura al igual que la columna de dirección. El baúl es de los más amplios del segmento (367 L) y cuenta con numerosos espacios de guarda inteligentemente distribuidos.

El Citroën C3 tiene un interior espacioso

El Citroën C3 tiene un interior espacioso

En cuanto al equipamiento, incluye pantalla táctil de 10″ integrada con Mirror Screen y conexión inalámbrica compatible con Android Auto y Apple CarPlay, entradas USB adelante y atrás, toma de 12 V, aire acondicionado, espejos exteriores con regulación eléctrica, levantacristales en las 4 puertas (los traseros están ubicados sobre el túnel de transmisión) y poco más.

El rubro seguridad ofrece frenos ABS y REF, controles de estabilidad y tracción, asistente de arranque en pendiente, dos airbags, fijaciones de asientos para niños Isofix y Top Tether, y no mucho más.

Para moverse en ciudad

La mecánica es muy conocida en nuestro ámbito: equipa el motor naftero de 3 cilindros, 12 válvulas y 1.2 L de cilindrada que entrega 82 CV a 5750 rpm y 115 Nm a 3750 rpm, asociado a una transmisión manual de 5 cambios; la tracción es delantera. Es el mismo conjunto que el grupo Stellantis utiliza, por ejemplo, en las versiones de entrada del Peugeot 208.

Es una combinación propulsor-caja evidentemente pensada para moverse en el tránsito urbano, donde no se necesita demasiada reacción a baja velocidad y donde las relaciones cortas de la transmisión permiten un andar fluido y relajado. Sin embargo, se siente mucho la falta de potencia y torque en ruta o autopista, donde solo cuando llega a la parte media del cuentavueltas muestra un poco de nervio y donde más cómodo se lo siente. Además, una sexta velocidad no le vendría nada mal para que el impulsor no trabaje tan forzado cuando se pasan los 130 km/h.

  • Motor: naftero
  • Cilindros: 3 en línea
  • Cilindrada: 1199 cc
  • Válvulas: 12
  • Potencia: 82 CV a 5750 rpm
  • Par: 12 kgm a 3750 rpm
  • Caja: manual de 5 marchas
  • Tracción: delantera

Las prestaciones están acordes con el producto: acelera de 0 a 100 km/h en 12 segundos, recupera de 80 a 120 en 7,5 segundos (en tercera marcha) y alcanza una velocidad máxima declarada por el fabricante de 160 km/h.

Eso sí, es muy austero en cuanto a los consumos: demanda unos 6,8 L/100 km en ciudad y 5,4 L/100 km en ruta a 120 km/h.

Por ser un producto regional, la configuración de suspensiones y dirección están pensadas para nuestras calles y caminos. Por eso, resalta su buen confort de andar y por la docilidad para la conducción, mientras que el comportamiento dinámico no desentona y solo muestra un poco de rolido cuando se toman curvas muy rápidas.

El precio sugerido al público es de $3.859.200.

Cómo anda el nuevo Citroën C3, el jugador que faltaba entre los hatch
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