La superficie destinada a la siembra de soja llegará a 16,7 millones de hectáreas en la campaña 2022/23, un 2,5 por ciento por encima del ciclo anterior, según estimó en su último informe la Bolsa de Cereales de Buenos Aires (BCBA). La producción, por su parte, rondará los 48 millones de toneladas, un 11 por ciento más al sumar 4,7 millones.

El informe advierte que el crecimiento de la superficie se produce contra una campaña que había marcado un piso en los últimos 20 años. De hecho, sigue siendo un valor que está 1,3 por ciento por debajo del promedio de los últimos cinco años (16,9 millones de hectáreas) y lejos del pico de más de 20 millones de hectáreas que alcanzó la oleaginosa en la temporada 2015/16.


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«Los productores estarían más dispuestos a expandir el área sembrada con soja tras una nueva ventana de siembra afectada por la sequía y un escenario local e internacional donde la incertidumbre domina», indicó la BCBA.

En esta línea, la entidad explicó que «la soja, al igual que el girasol, es un cultivo que inmoviliza menor capital y requiere de menor inversión en relación con los costos de producción con respecto al maíz, pero, además, en un escenario climático adverso sus rendimientos podrían verse también menos afectados, por lo que se concluye como una opción menos riesgosa».

“El aumento de los precios de los insumos necesarios para la producción desmejoró la relación insumo producto de la soja en relación con la campaña pasada, siendo necesario una mayor cantidad de granos para adquirir la misma cantidad de insumos que lo observado en la 21/22. Sin embargo, al comparar con el resto de los cultivos, los aumentos en los costos de producción de la soja fueron menores, lo cual morigeró los incentivos a favor de dicho cultivo”, menciona la Bolsa porteña.

Bajo este panorama, la proyección de márgenes brutos de la soja de primera es superior a la del maíz, tanto temprano como tardío. Y dentro del factor económico, también incide que la oleaginosa requiere una menor inversión, por lo que los productores se sienten más a gusto con ese cultivo en un contexto como el actual de gran incertidumbre también política.

El comienzo de la campaña se dará en un contexto de precios altos a pesar de «algunos factores macroeconómicos bajistas y estar en el inicio de los ingresos de las cosechas del norte».

El valor promedio para septiembre del contrato de soja de noviembre de Chicago, se ubicó en 524 dólares la tonelada, 12 por ciento por encima al valor alcanzado el mismo periodo del año pasado y 38 por ciento por arriba de los precios promedio de 2018-2021.

En el mercado doméstico, el precio a cosecha futuro soja mayo 2023 en el MATba-Rofex siguió una tendencia similar con precios en valores históricamente altos, 19 por ciento por encima de los precios a cosecha observados el año pasado y 43 por ciento del valor promedio de los contratos de las últimas cinco campañas, respectivamente.

Los precios de los principales insumos también registraron aumentos para la campaña 2022/23, «impulsado por la suba del gas natural y problemas de logística como consecuencia de la guerra entre Rusia y Ucrania, siendo que el primero es uno de los proveedores más importantes en el mercado de fertilizantes y combustibles fósiles», indicó la BCBA.

Source: economia – pagina 12

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