Cristina pidió apartar a la jueza Capuchetti de la causa por el atentado en su contra al sostener que actuó con “mala fe” y que fue “negligente”

La vicepresidente Cristina Kirchner -a través de sus abogados- recusó a la jueza federal María Eugenia Capuchetti de la causa en que investiga su intento de asesinato, al asegurar que actuó de manera negligente, con “mala fe”, con “manifiesta parcialidad”, sin querer investigar las pistas que aportó el kirchenrismo y que apuntan a Juntos por el Cambio y a agrupaciones de ultraderecha como parte del plan de ataque.


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A lo largo de 37 carillas, los abogados José Manuel Ubeira y Marcos Aldazabal argumentaron sobre los motivos por los cuales la jueza debería dejar el caso. Ahora la magistrada puede allanarse al pedido o rechazarlo, por lo que deberá decidir luego la Cámara Federal si la mantiene o no al frente de esta investigación.

La recusación de Cristina Kirchenr a Capuchetti logró su cometido: demorar la elevación a juicio del caso por el atentado del 1 de septiembre pasado, con Fernando Sabag Montiel, su novia Brenda Uliarte y el jefe de los vendedores de algodón de azúcar, Nicolás Castillo, como los únicos acusados. Cristina Kichner cree que hay otras personas detrás del atentado. La elevación a juicio del caso no implica no investigar otros pistas, sino que permite juzgar cuanto antes a estas tres personas que estan detenidas, mientras se sigue la pesquisa.

Tal como había anticipado, Cristina Kirchner compartió en su cuenta de Twitter el documento de 37 páginas con los motivos por los cuales quiere que la magistrada deje el caso. Parte de esas razones plantean que habría un vínculo entre el diputado nacional de Juntos por el Cambio Gerardo Milman con el atentado, y que la jueza federal sería “parcial”.

Los abogados señalaron que la jueza actuó de manera negligente y que se omitió investigar las pistas que propuso el kirchnerismo. “Si esta instrucción la completa María Eugenia Capuchetti, todos seremos noveles Sócrates que solo sabremos que no sabemos nada. Pero no por un ejercicio de mayéutica, sino porque la instrucción habrá estado a cargo de alguien que ni sabe ni quiere investigar”, dijeron los letrados.

Hablaron de un “cúmulo de irregularidades” que -indicaron- les hicieron perder la confianza en la magistrada. “Esta querella detectó actuaciones, como mínimo negligentes, por parte de la jueza desde, literalmente, el primer día de investigación. Estas situaciones ya hubieran sido suficientes para que la instrucción fuese remitida a otro juez. Aun así, la decisión fue confiar en la imparcialidad de la doctora Capuchetti y en que las falencias de la pesquisa fueran solo errores”, plantearon en la primera parte del documento.

Sin embargo, dijeron que a casi dos meses y medio del atentado hubo “una serie de resoluciones netamente arbitrarias” y mencionaron una “total parálisis investigativa”, que entendieron como una “manifiesta imparcialidad” contra la parte que corresponde a Cristina Kirchner.

Asimismo, se quejaron de que las medidas de prueba que propusieron fueron rechazadas, no realizadas o llevadas a cabo tarde, pese a que -de acuerdo a lo que plantearon- la eficacia de estas acciones dependía de la celeridad.

“Por otro lado, la magistrada decidió no delegar la instrucción, pero paralelamente no impulsó una sola línea investigativa, no realizó preguntas a los testigos y bloqueó toda hipótesis que vaya más allá de Brenda Uliarte, Fernando André Sabag Montiel y Gabriel Nicolás Carrizo. Esto, aun cuando hay numerosa prueba que señala otros caminos”, indicaron en los fundamentos generales que luego detallaron punto por punto.

“No estamos frente a una causal sobreviniente, sino ante un sinfín de actitudes de la magistrada que no nos dejan otra alternativa que recusarla. Y por la naturaleza del caso su apartamiento no solo tiene que ver con los derechos de esta querella, sino que es imperante para que la sociedad argentina conozca la verdad acerca de lo sucedido. Ya nos hemos cansado de vivir en la incertidumbre debido a la impericia o, directamente, el accionar delictivo de la Justicia”, apuntaron en la presentación.

Sabag Montiel y su celular

En el punto uno del escrito, los abogados se refieren a los primeros días y se abocan al celular de Fernando Sabag Montiel, quien intentó disparara en el rostro a Cristina Kirchner. “La investigación no pudo empezar peor”, inician los letrados, quienes puntualizan en que el celular de Sabag Montiel era lo “más valioso probatoriamente” entre sus pertenencias, además del arma.

Sobre ese dispositivo, marcan que llegó “en un sobre cerrado al juzgado, con la debida cadena de custodia”, aunque reparan: “Sin embargo, de forma inexplicable, durante la jornada del viernes 2 de septiembre la magistrada rompió la cadena de custodia. Es que cuando el dispositivo llegó a la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA), el sobre estaba abierto”.

Indican además que “lo más grave fue que [el teléfono] llegó reseteado a cero” y acotan que nunca se supo que pasó. “La única certeza es que el celular entró al juzgado en un sobre cerrado, intacto, y salió en un sobre abierto, reseteado”, remarcan.

Brenda Uliarte, Gabriel Carrizo y la PFA

Después, hablan sobre la novia y cómplice de Sabag Montiel, Brenda Uliarte. “Cuando la jueza le ordenó la intervención del celular de Uliarte con modalidad de escucha directa a la PFA, esta fuerza tardó varias horas en hacerlo. Nunca sabremos qué pasó en ese lapso”, dicen, a la vez que cuestionan el tiempo que se tardó en detener a la joven. “Uliarte logró de algún modo escapar de su casa cuando aparentemente había una custodia y vigiladora permanente de la PFA fuera del domicilio”, precisan sobre los momentos previos a que fuera apresada en una estación de trenes del barrio porteño de Palermo.

Nos llama poderosamente la atención que, dadas las tres situaciones que acabamos de describir, la jueza no haya investigado en lo más mínimo a la PFA. Esta fuerza estaba presente el día del atentado, supuestamente perdió el contenido del celular de Sabag Montiel, tardó tres horas en interceptar las llamadas de Brenda Uliarte y la dejó escapar (todo posibilitado, como vimos, por lo que esperamos que solo sean errores de la jueza)”, escribieron.

Luego, cuestionan que Capuchetti gastó sus “escasas energías” en investigar la custodia presidencial. “Cuando esta fuerza [Policía Federal] ya había destruido gran parte de las posibilidades de éxito de la investigación, la apartó de la instrucción. Pero nunca movió un dedo para que se estudie su más que sospechosa conducta”, añaden.

Los abogados no mencionaron que, por el contrario, por estas situaciones irregulares la jueza ordenó a la Policía Federal, que depende del ministro de Seguridad, Aníbal Fernández, realizar sumarios adminstrativos internos, que en caso de ser necesario terminarán en actuaciones judiciales para analizar la actuación o la negligencia de los uniformados,

Los abogados señalaron como una “desidia fuera de lo común” que la jueza no haya investigado -en base a su parecer- a determinadas personas que consideraron de interés, hasta que los abogados de Cristina Kirchner no lo pidieron. “La razón de esta demora se explica, en parte, por una demora previa también injustificable: que haya tardado 15 días en detener a Gabriel Carrizo cuando desde el día cinco tenía su celular en su poder y una montaña de pruebas en su contra”, expresan en cuanto al jefe de los vendedores de copos de azúcar.

No obstante, dijeron que hasta ahí solo consideraban que eran “graves errores y tardanzas inexplicables”, pero indican que “la parcialidad fue evidente” cuando se solicitaron medidas que iban más allá de Uliarte, Sabag Montiel y Carrizo.

Nuevo Centro Derecha

Entre otro de los puntos, los abogados de la vicepresidenta indican que Capuchetti decidió “frenar una línea investigativa” vinculada con la agrupación Nuevo Centro Derecha que -según emana de la presentación- podría tener vinculaciones con los demás apresados. “Este tramo de la causa terminó por filtrarse a la prensa, lo que hirió de muerte toda posibilidad de éxito”, marcan, a la vez que aseveran que era la jueza la que “enviaba un informe” a los medios para publicar datos del expediente.

En el escrito incluso deslizan un posible relacionamiento entre Nuevo Centro Derecha y gente del entorno del diputado nacional Milman y de la titular de Pro, Patricia Bullrich. “Parece que el testimonio de cualquier persona, aun de aquellas vinculadas con quienes intentaron matar a la vicepresidente, tiene carácter de verdad absoluta y hace totalmente innecesario seguir investigando”, manifiestan.

Milman

Planteado esto, el escrito se aboca al testimonio del asesor parlamentario Jorge Abello, quien dijo que el 30 de agosto estuvo en el bar Casablanca y escuchó a Milman decirles a dos mujeres: “Cuando la maten voy a estar camino a la costa”. Destacan sobre eso que efectivamente el diputado nacional estuvo en ese local junto a Carolina Gómez Mónaco e Ivana Bohdziewicz, y que viajó a esa zona de la provincia de Buenos Aires.

“La jueza solo solicitó las cámaras de los lugares aledaños, pero no pidió informes respecto de un viaje a la costa. Cuando llegaron las grabaciones de las cámaras, la jueza nos dijo (informalmente) que no había registro de Milman en las grabaciones. Entonces nos pusimos a ver varias horas de video y, sin ser investigadores sino simples abogados, ¡oh, sorpresa! Identificamos a Gerardo Milman, tarea ciclópea que fue demasiado para el juzgado que decidió asumir la instrucción”, indican sobre lo que habría ocurrido con esa prueba.

Luego el patrocinio de la vicepresidenta plantea que se debería haber convocado antes a las mujeres y retenido sus celulares. “A la jueza no le importó que le mientan en la cara”, dice el escrito para plantear supuestos cambios de versiones de Bohdziewicz sobre su visita a Casablanca. “Al final, Bohdziewicz terminó por reconocer que había estado en el lugar cuando se le mostraron las cámaras. Lo cierto es que, además de revelar las particularidades del funcionamiento de la corteza prefrontal y el hipocampo del cerebro de Bohdziewicz, este testimonio comprobó otro elemento del testimonio de Abello: que Milman había ido ese o el siguiente día a la Costa”, ironizaron.

También marcan que Gómez Mónaco tuvo idas y vueltas en sus palabras. “Como era de esperar, la jueza no pidió un careo de testigos. Sobre la frase de Milman, Gómez Mónaco dijo: ‘No, por Dios que jamás escuché esa frase. Tampoco algo parecido’. La contundencia de la respuesta fue extraña, casi parecía preparada”, señalan.

En la recusación ahondan incluso sobre los proyectos de resolución presentados por Milman en la Cámara de Diputados, algo que ya hicieron en otras oportunidades, y marcan que el legislador hablaba de un “falso ataque a Cristina” y pedía información sobre la custodia vicepresidencial. Además señala supuestos vínculos entre Gómez Mónaco y Alejandra Mroue, una panelista de Crónica TV, la pantalla por donde salió Uliarte a criticar los planes sociales antes del atentado a Cristina Kirchner.

“Había una multiplicidad de elementos que apuntaban a Milman. Parece que en los procesos penales la certeza ya no es necesaria para la condena, sino para llevar a cabo la más mínima medida de prueba”, remarcan, a la vez que hablan de “mala fe” de parte de la magistrada. “Si nos van a mentir, al menos miéntannos bien”, piden.

En su escrito, los abogados mencionan al diario LA NACION, porque señalaron que no advirtieron en la causa dos datos sobre los que informó este medio cuando mencionó que el relato de Abello era inconsistente para la jueza Capuchetti; que fuentes judiciales dijeron que en el bar es prácticamente imposible escuchar las conversaciones de una mesa a la otra y que había inconsistencias en las apreciaciones de Abello en cuanto a si escuchó a Milman el 30 o 31 de agosto pasado.

“Esta pericia auditiva no le fue notificada a esta parte ni consta en la causa. Además, a las mismas fuentes judiciales les parece sospechoso que haya surgido un mensaje de Abello del 1 de septiembre que dice ‘ayer’ en relación con los dichos de Milman, pero que en la declaración haya hecho referencia al 30 de agosto. Estas apreciaciones tampoco constan en la causa, por lo que pedimos que se nos dé acceso al legajo ‘La Nación’, ironizaron. En esa nota se destacaban los 10 indicios que llevaron a la jueza a descartar la hipótesis Milman y denunciar a Abello por falso testimonio.

Cuestionaron los abogados que Capuchetti hubiera impulsado una denuncia por falso testimonio contra Abello y se preguntan: “¿Qué piensa Capuchetti? ¿Que Abello inventó una historia en una hora? ¿Que tuvo la suerte de que su historia coincidiera con que Uliarte tenía un papel con la regla Tueller, con que Gómez Mónaco tenía una sociedad con Mroue y con que Carrol viajara con Villares? ¿Piensa, realmente, que que el mensaje diga ‘ayer’ y el encuentro de Milman haya sido el 30 de agosto cambia algo? Al contrario, hace todo más creíble y nota que no es algo armado”.

Financiamiento, Revolución Federal y el “perfil” de Capuchetti

Ya para la parte final del documento, los abogados de Cristina Kirchner critican que tampoco la jueza haya intentado definir cómo se financiaban los detenidos y señalan que “cada vez hay más vínculos entre Revolución Federal y Uliarte, que parece haber estado, como mínimo, en dos marchas de esta agrupación”.

Para concluir, los letrados dijeron que “ahondaron en el perfil de la magistrada”. En base a eso expusieron, como lo efectuaron en otros casos en los que atacaron a jueces que decidieron contra sus deseos, que Capuchetti habría visitado seis veces la Agencia Federal de Inteligencia (AFI) durante el gobierno de Mauricio Macri, que su hermana habría trabajado en escuchas en la Dirección de Contrainteligencia “durante el espionaje ilegal al kirchnerismo” y que la jueza habría recibido “consejos” sobre cómo tratar mediáticamente el caso.

Así es imposible seguir. Estamos ante una de las causas más relevantes de nuestra historia democrática, y necesitamos que la investigación esté liderada por alguien voluntarioso/a y que las decisiones las tome un/a juez/a imparcial, comprometido/a con la verdad y la justicia, y no con no molestar a quienes no hay que molestar”, dijeron.

Cristina pidió apartar a la jueza Capuchetti de la causa por el atentado en su contra al sostener que actuó con “mala fe” y que fue “negligente”

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