Después de 133 años, el único periódico en idioma alemán que se publicaba en el país (primero como diario y luego como semanario) se dejará de editar. Antes de convertirse en diario, en 1889, Johann Alemann lo había fundado en 1874 como medio de difusión para los germanoparlantes (colonos de origen alemán, suizo y austríaco) en la provincia de Santa Fe. La familia Alemann se instaló en la ciudad de Buenos Aires y, luego de publicar el periódico con regularidad semanal, en 1889 comenzó a hacerlo con frecuencia diaria. Fue la nieta del fundador, Eliana Alemann, quien comunicó la triste noticia del cierre definitivo del Argentinisches Tageblatt, reconocido por su tipografía gótica en la marca, y que se editó como diario entre 1889 y 1981.

Memoria: la prensa alemana en la Argentina

Después de la muerte del fundador, en 1925, se hizo cargo de la dirección su hijo Ernest Alemann (1893-1982), que impulsó una línea editorial de gran tradición liberal. Durante los años de la Segunda Guerra Mundial, el diario mantuvo una clara postura opuesta al nazismo. Al morir su padre, asumió la dirección del periódico Roberto Alemann, dos veces ministro de Economía y embajador en Estados Unidos. En sus últimos años de vida fue varias veces agredido por un grupo anarquista que lo había tomado como blanco. Tras su muerte, en 2020, lo sucedió su hermano Juan Alemann, exsecretario de Hacienda. En 1981, el Argentinisches Tageblatt volvió a su frecuencia semanal y se publicaba los viernes. También tenía su versión digital.

La tapa de la última edición impresa del diario alemán Argentinisches Tageblatt

La tapa de la última edición impresa del diario alemán Argentinisches Tageblatt

El fallecimiento prematuro de su jefe de redacción, Stephan Kuhn, a los 61 años, aceleró el cierre definitivo de la publicación.

El periódico era leído por los integrantes de las colectividades germanoparlantes: la alemana, la austríaca y la suiza, y por personas que hablan alemán por su origen o por haberlo aprendido en el país. La versión digital se leía también en Alemania, Austria y Suiza, países donde la información sobre la Argentina no aparece con demasiada frecuencia. El informe económico semanal y el resumen de noticias económicas eran dos de las secciones más consultadas. Pocos años atrás se estimó que cerca de veinte mil personas leían el Argentinisches Tageblatt semana a semana.

“No me voy a referir a todo lo que significó y significa el Argentinisches Tageblatt para la vida de todos los argentino-alemanes y demás germanoparlantes que habitan este país y que, a través de su edición digital, lo disfrutaban desde el exterior -dice Ricardo Hirsch, integrante del Club Político Argentino, a LA NACION-. Tampoco voy a extenderme acerca de la importancia y solidez de las famosas ‘Wirtschaftsübersichten’ [informes económicos] que Juan Alemann redactaba semana tras semana, mostrando sus sólidos conocimientos de la economía, su mirada amplia, sus convicciones profundas, su honradez intelectual, donde, a pesar de que indudablemente muchos no compartían su visión, nadie podía dejar de reconocer sus aportes constructivos y sus sugerencias para pensar en la posibilidad de que nuestra Argentina encontrara finalmente una salida a su larga decadencia económica”.

Hirsch destaca además que la publicación impulsó la creación de importantes instituciones en el país, como el Colegio Pestalozzi, de cuya comisión directiva él fue presidente y miembro. “Cuando a fines de 1933, el entonces embajador de Alemania, Edmund von Thermann, se presentó en el principal colegio alemán de Buenos Aires, saludó con el brazo derecho levantado e hizo entonar a los presentes el ‘Horst Wessel’ [una marcha nacionalsocialista], un grupo de padres, encabezado por el dueño del Argentinisches Tageblatt, el periodista de origen suizo Ernesto Alemann, decidió juntarse con los padres que no aceptaban la ideología nazi para la educación de sus hijos, entre ellos mi abuelo, y fundar en 1934 el Pestalozzi. En esta nueva institución, absolutamente laica, no tendrían cabida las ideas totalitarias, estaría abierto para todos aquellos que valorasen la lengua y la cultura alemanas, el eje sería el niño educado en libertad y democracia y en los valores de solidaridad y no discriminación”. A instancias de Alemann, el Pestalozzi abrió sus puertas a intelectuales socialistas, socialdemócratas y comunistas emigrados a la fuerza de Europa, así como también a familias judías.

En las últimas horas trascendió que varias organizaciones de la comunidad alemana, con el auspicio de la embajada de Alemania, están trabajando para mantener una edición digital con el nombre original del periódico, que se concentraría en las novedades de la comunidad germanoparlante en la Argentina y la reseña económica.

Luego del cierre de The Buenos Aires Herald y del diario La Razón, ambos en 2017, de más está decir que el cese del periódico alemán representa un nuevo golpe para los medios gráficos y la comunidad de lectores nacionales e internacionales de información brindada desde una perspectiva argentina.

Después de 133 años, cierra el histórico diario en idioma alemán “Argentinisches Tageblatt”
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