El Papa Francisco, en audiencia a la Comunidad del Seminario de Barcelona, ha destacado en su discurso que una oración perseverante da sus frutos, «no lo olviden nunca», por lo que ha afirmado que es «importante» invocar la mediación de la Iglesia.

Así, ha recordado a los seminaristas que, cuando sean sacerdotes, su primera obligación será una vida de oración que «nazca del agradecimiento a ese amor de predilección que Dios les mostró al llamarles a su servicio»

«No dejen de pedir las oraciones de sus pastores y de los fieles para que Dios les conceda perseverancia en el camino del bien», ha añadido.

Al hablar a los seminaristas ha señalado dos tentaciones, la de centrarse en lo malo, teniendo en cuenta sólo las experiencias negativas, y la de intentar presentar un mundo idílico e irreal.

Por ello, ha señalado que le ha parecido «interesante» un libro de un obispo santo de Barcelona, san Manuel González, que «desgrana en un rosario sacerdotal lo bueno y lo malo que nos cuestiona, haciendo de ello una plegaria que, por intercesión de nuestra Madre Inmaculada, presentamos a Dios».

En su discurso, el Papa ha asegurado que «no dejen nunca de gustar y rememorar este amor de predilección que se derrama y se derramará abundantemente en su corazón, en su ordenación y en el resto de sus días».

Por último, ha pedido a los seminaristas que pidan a María, Reina y Madre de la Misericordia que los ayude a «desvelar los misterios del sacerdocio al que Dios los llama, contemplando los misterios de su Hijo, acatando que el gozo del seguimiento y la perfecta identificación en la cruz son el único camino para la gloria. Que Dios los bendiga».

El Papa, a unos seminaristas de Barcelona: "Una oración perseverante da sus frutos, no lo olviden nunca"
Estas leyendo: la nacion