Es el único barrio de la ciudad que no tiene una plaza. Por eso, los vecinos de Villa Santa Rita, una zona que alguna vez fue parte de Villa del Parque, se esperanzan con que esta vez sí se les dé. De hecho, después de años de insistir con su pedido, de haber conformado un colectivo muy activo en las redes sociales y de conseguir que varios legisladores se hicieran eco de su reclamo y presentaran proyectos de ley en la Legislatura porteña, ahora empiezan a ver una luz al final del túnel: el propio gobierno porteño presentó el 22 de diciembre pasado, un día antes de la última sesión del año, un proyecto para expropiar un lote sobre la avenida Álvarez Jonte y darles a los vecinos el tan esperado espacio verde.

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El proyecto, que lleva el número 3213/22, deberá esperar al año próximo para ser tratado. Y, al ser una norma con impacto ambiental, requerirá doble lectura y una audiencia pública de por medio para oír la voz de los vecinos. Además, se necesitarán reunir 40 votos para que este pedido se haga realidad. Pero los vecinos de Villa Santa Rita tienen fe de que esta vez no quede en la nada y la iniciativa prospere. Sobran razones: cada vez que quieren llevar a sus hijos a una plaza o ir ellos mismos a tomar aire fresco a un espacio verde tienen que salir literalmente del barrio. Esto implica caminar entre uno y dos kilómetros de ida y otros tantos de vuelta, cuando la recomendación de la Organización Mundial de la Salud (OMS) es que todos los vecinos de la ciudad tengan un espacio verde a no más de 300 metros de distancia.

El proyecto del gobierno porteño deberá ser tratado por las comisiones de Planeamiento Urbano y de Presupuesto y Hacienda. Y contempla declarar de “utilidad pública y sujeto a expropiación” el predio de los lotes situados en la avenida Álvarez Jonte, del 3222 al 3232, para crear allí un espacio verde. “Expropiar” significa en términos urbanístico comprar y dar otro uso. Ese predio de unos 1600 m², que hoy está abandonado, hace más de dos décadas fue un complejo de canchas de paddle y tenis. Y antes, un lavadero. Se encuentra en ruinas desde hace años. Por eso, los vecinos lo reclaman para uso social y recreativo. Si prospera la iniciativa, el gobierno porteño comprará a sus dueños el terreno a valor del mercado y lo convertirá en una plaza.

No es el único de los proyectos sobre el tema que recibieron las comisiones de la Legislatura. En junio último, se presentó otro, impulsado por los propios vecinos que propone que no se cree solo un espacio verde, sino varios, justamente para cubrir la demanda que tiene el barrio. “Lo ideal sería poder contar con una manzana completa para destinar a la plaza, pero hoy no hay terrenos de esas características disponibles. Por eso, le propusimos a los legisladores hacer varias plazas internas, esas que se abren a mitad de cuadra, aprovechando varios de los terrenos disponibles que encontramos en el barrio”, explica Guillermina Bruschi, una de las vecinas que lleva adelante el reclamo, que se nuclea desde la cuenta Una Plaza para Villa Santa Rita.

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Varias plazas más chicas

Los vecinos piden que varios de los terrenos abandonados que relevaron en la zona se conviertan finalmente en plazas, entre ellos, además del de Álvarez Jonte al 3200, un predio que hay en San Blas y Emilio Lamarca, otro en Nazca al 1500 y un cuarto en Concordia y Toay.

No estamos pidiendo lujo, es una cuestión de salud pública, y un derecho de los vecinos a tener espacio verde cerca. Según los criterios de proximidad de la OMS, para las ciudades saludables, la cercanía a un espacio verde debería ser de 300 metros. En cambio, yo tengo que hacer siete cuadras con un hijo de cuatro años. Y quienes viven en el centro del barrio tienen que caminar 15 o 20 cuadras”, indica Bruschi.

El relato de los vecinos del barrio lo ejemplifica. Cuando Sofía Rosa quiere llevar a sus hijos a la plaza, camina nueve cuadras desde su casa hasta la plaza de Villa del Parque. Tiene que salir con tiempo, para que la caminata no les reste tiempo de juego. “Si tenemos poco tiempo, no vamos”, se lamenta. Dante y Rocío, de 7 y 4 años, protestan porque para ir a la plaza tienen que salir del barrio. Lo mismo le ocurre a Bruschi, que lleva a su hijo de cuatro años al Patio de la Ciudad, que le queda a ocho cuadras y también debe cruzar las fronteras de su barrio. Florencia Rosenthal camina con sus dos hijos hasta un plaza a 12 cuadras de su casa cuando quiere un poco de verde.

Villa Santa Rita alguna vez fue parte de Villa del Parque. Quizás es por eso por lo que muchos vecinos de la ciudad no la identifican y muchos de sus habitantes no tienen una fuerte identidad de barrio. Cuando les preguntan dónde viven, algunos dicen Villa del Parque; otros, Paternal; otros General Mitre y hasta Flores. Sin embargo, los vecinos históricos reivindican su terruño y hasta se definen como santarritenses.

Los vecinos de Villa Santa Rita, en San Blas y Emilio Lamarca, frente a un terreno disponible que esperan que se convierta en plaza

Los vecinos de Villa Santa Rita, en San Blas y Emilio Lamarca, frente a un terreno disponible que esperan que se convierta en plaza (Vínculos Vecinales / Mariana Lifschitz/)

“Nosotros, durante el año pasado visitamos a los legisladores de todos los espacios políticos: Frente de Todos, Izquierda y oficialismo. Y no visitamos más porque no nos recibieron. Siempre decimos que nuestro reclamo no tiene banderas partidarias, es para todos los vecinos. Los cuatro terrenos que postulamos están a la venta. Por eso, seguimos insistiendo con la compra, porque si no se avanza y se aprovechan esos espacios abandonados como espacios verdes, tarde o temprano se van a convertir en torres de edificios. Y los metros verdes del barrio, que ya son escasos, van a ser todavía más escasos”, dice Bruschi.

El lote que ahora el gobierno porteño propone expropiar ya tiene un historial en la Legislatura. Esta es la cuarta vez que se propone convertirlo en plaza: “Este lote ya se había pedido en 2010, en un proyecto que presentaron los vecinos del pasaje Granville, pero no se trató y perdió estado parlamentario. En 2020 se volvió a pedir en un pedido de la junta comunal, que entró a la comisión de Ambiente de la Legislatura, no se trató en ninguna de las reuniones de la comisión, hasta que perdió estado. Después vino nuestro proyecto y ahora el de la Ciudad. Es decir que esta es la cuarta vez que se pide ante la Legislatura el uso de plaza para este predio”, explica Bruschi.

Desde el gobierno porteño reconocen como legítimo el reclamo de los vecinos, que insisten en que incluso en los planos originales del barrio figuraban varias plazas que nunca se hicieron, pero que, en cambio, esas manzanas se destinaron a hacer viviendas municipales.

“La plaza tiene una función social, además de lo ambiental. Nos pasa que pedimos plazas y nos ofrecen plazoletas. Y no nos alcanza. Nuestra intención es que los espacios verdes sean de calidad. Si se gana tiene que ser muy bien pensado desde lo ambiental, porque son metros escasos para la densidad poblacional. Se escuchan rumores de que es difícil juntar los 40 votos que supone la ley. No entendemos el fundamento, porque en nuestras recorridas, los legisladores se manifiestan a favor de darle a Villa Santa Rita su espacio verde, por eso los votos se deberían alcanzar con comodidad”, dice Bruschi.

El único barrio porteño sin plaza: tras un largo reclamo, los vecinos se ilusionan con la posibilidad de tener un espacio verde
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