WASHINGTON.- En un abierto desafío a China, Estados Unidos anunció planes para ampliar su presencia militar en Filipinas, un aliado estratégico de Washington en el sudeste asiático que puede cumplir un papel crucial en un eventual conflicto por Taiwán.

Estados Unidos y Filipinas, un país donde se cometen graves violaciones a los derechos humanos, anunciaron un nuevo entendimiento para acelerar la implementación de un acuerdo de cooperación militar que le permitirá al Pentágono desarrollar hasta nueve bases en el país asiático, cuatro más de las previstas originalmente, un giro que le dará a la primera potencia global una amplia presencia militar en la región por primera vez desde el siglo pasado.

El secretario de Defensa de EE.UU., Lloyd Austin, saluda al comandante Roy Galido en Zamboanga City, en la isla de Mindanao. (Handout / Western Mindanao Command / AFP)

El secretario de Defensa de EE.UU., Lloyd Austin, saluda al comandante Roy Galido en Zamboanga City, en la isla de Mindanao. (Handout / Western Mindanao Command / AFP) (HANDOUT/)

Para rubricar el nuevo acuerdo, el gobierno de Biden envió a Manila al jefe del Pentágono, Lloyd Austin, quien se reunió con el presidente, Ferdinand Marcos, y el secretario de Defensa, Carlito Galvez. Austin le dijo a Marcos que Estados Unidos tiene la intención de reforzar la relación en todas las formas posibles.

“Son un aliado importante y clave”, dijo Austin en Manila. “Desde la perspectiva de la defensa, continuaremos trabajando junto con nuestros grandes socios para desarrollar y modernizar su capacidad, así como para aumentar nuestra interoperabilidad”, remarcó.

Marcos no dejó pasar la oportunidad en su encuentro con Austin para remarcar la creciente tensión en la región del Indo-Pacífico, donde China y varias naciones, incluida Filipinas, mantienen una disputa de soberanía sobre el mar del sur de China, y donde además existe una amenaza latente de una invasión de China a Taiwán, un escenario que cobró envergadura con la invasión de Rusia a Ucrania. China y Rusia son aliados internacionales.

“Aquí específicamente la región del Asia-Pacífico se ha convertido en una situación terriblemente complicada”, dijo Marcos. “Es algo que solo podemos navegar con la ayuda de nuestros socios y aliados”, agregó.

Manifestantes filipinos queman una bandera de Estados Unidos en protesta por la visita del secretario de Defensa de EE.UU., Lloyd Austin, fuera del Camp Aguinaldo, en Manila. (AP/Aaron Favila)

Manifestantes filipinos queman una bandera de Estados Unidos en protesta por la visita del secretario de Defensa de EE.UU., Lloyd Austin, fuera del Camp Aguinaldo, en Manila. (AP/Aaron Favila) (Aaron Favila/)

El Pentágono dijo en un comunicado que el acuerdo es un pilar clave de la alianza entre Estados Unidos y Filipinas “que respalda el entrenamiento, los ejercicios y la interoperabilidad combinados entre nuestras fuerzas”. La expansión del acuerdo de cooperación hará que la alianza entre ambos países “sea más fuerte y resistente, y acelerará la modernización de nuestras capacidades militares combinadas”. Las nuevas bases, agregó el gobierno norteamericano, “permitirán un apoyo más rápido para los desastres humanitarios y relacionados con el clima en Filipinas, y responderá a otros desafíos compartidos”.

Estados Unidos prevé destinar 82 millones de dólares a inversiones en infraestructura en los cinco sitios existentes bajo el acuerdo de cooperación, y se comprometió a “avanzar rápidamente” para acordar los planes y las inversiones necesarias para las bases nuevas.

Malestar de China

Previsiblemente, el anuncio fue recibido con un fuerte malestar en Pekín. Mao Ning, vocero del Ministerio de Relaciones Exteriores de China, acusó a Estados Unidos de amenazar la paz y la estabilidad en la región.

“Por interés propio, Estados Unidos continúa fortaleciendo su despliegue militar en la región con una mentalidad de suma cero, lo que está exacerbando la tensión en la región y poniendo en peligro la paz y la estabilidad regionales”, dijo Mao. “Los países de la región deben permanecer atentos a esto y evitar ser coaccionados y utilizados por Estados Unidos”, agregó.

Estados Unidos y China son dos superpotencias globales destinadas a un eventual enfrentamiento que puede estallar en varios focos de tensión. Para el gobierno norteamericano, Filipinas es un socio estratégico en el sudeste asiático en ese fuego geopolítico: el país está enclavado en una región de enorme sensibilidad, justo frente al Mar de la China Meridional y muy cerca de Taiwán, que Pekín sigue considerando parte de su territorio.

Taiwán se prepara desde hace décadas para una invasión de China, y Biden ha dicho que Washington defenderá a Taiwán si China lanza un ataque sin precedentes sobre la isla.

Estados Unidos tiene un gasto militar mucho mayor al de China y cuenta ya con una fuerte presencia en el Pacífico y el sudeste asiático, con grandes bases aéreas y navales en Japón, Corea del Sur y Singapur. Pero la aceleración del acuerdo con Filipinas le daría a Washington una presencia y una capacidad de despliegue mucho mayor en la región. Más allá de su ubicación, el país tiene otra importancia estratégica: las aguas frente a la costa oeste que colindan con el Mar de la China Meridional, donde Pekín instaló bases militares, están llenas de maleza, lo que las hace ideales para el movimiento oculto de submarinos.

Filipinas también tiene un fuerte interés en reforzar su alianza con Estados Unidos. China reclama su soberanía sobre el mar, donde existen reservas de petróleo y gas natural, y enfrenta reclamos de Brunei, Indonesia, Malasia, Taiwán, Vietnam, y también de Filipinas. Además de contar con el eventual respaldo de Washington, la presencia militar de Estados Unidos en la isla implica una fuerte inversión en infraestructura y empleo que le dará impulso a la economía local.

Estados Unidos refuerza su alianza militar con Filipinas en un abierto desafío a China
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