Cuando los investigadores de la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA, por sus siglas en inglés) realizaban una nueva exploración en el fondo marino del Golfo de Maine, jamás imaginaron el hallazgo que estaban por hacer. Mientras se encontraban en la búsqueda de peces o de cualquier otra especie marina, su cámara localizó algo increíble e inesperado: la hélice de un avión.

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En noviembre pasado, la bióloga Emma Fowler zarpó en el barco de pesca comercial, Mary Elizabeth, acompañada del capitán Phil Lynch. Juntos iniciaron una aventura que les trajo grandes sorpresas, como parte de un estudio del fondo marino del Golfo de Maine.

Mary describió que habían salido del pueblo de Massachusetts, Scituate, en dirección al este, cerca de la frontera internacional que divide las aguas de Estados Unidos y Canadá: “Cuando abandoné la seguridad del puerto, empezaron las grandes marejadas. Mi estómago estuvo dando vueltas durante las 20 horas que duró la travesía”, agregó la experta en un artículo publicado en la página Fisheries.noaa.

Luego de algunas horas de travesía, “conseguimos filmar algo más realmente interesante”. Cuando revisaron la cámara, como siempre lo hacen en este tipo de excursiones para ver el aspecto del fondo del mar, encontraron la hélice. Medía poco más de 90 centímetros. Según la experta, podría ser de un barco similar al Mary Elizabeth: “Uno se pregunta por la pobre alma que la perdió, tan lejos de la tierra, y cuánto tiempo esperó a que la rescataran”, acentuó.

Asimismo, Fowler destacó la importancia del hallazgo, dado que no hay muchos barcos que lleguen hasta el punto en el que ellos se encontraban. “Me hace pensar en lo que encontraremos en el próximo viaje”.

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En ese mismo sentido, el capitán Phil Lynch compartió su entusiasmo y sorpresa. En su blog, mencionó que la hélice estaba “entre las rocas, las estrellas de mar y las anémonas”. Al tener toda una vida de experiencias en el mar, el hombre se mostró incrédulo. No podía creer la suerte que habían tenido al hallar el artefacto en un sitio donde las probabilidades eran mínimas.

“Ni siquiera conozco a una sola persona que haya perdido su hélice en el mar y mucho menos que la haya tenido a esa distancia (…) Es simplemente increíble”, manifestó Lynch. Desde su percepción, esta pieza de metal posiblemente tenga un costo de US$5000.

Encontraron otras especies marinas durante la travesía

Emma y Phil compartieron que durante este viaje en las aguas del Golfo de Maine no solo localizaron la hélice, sino que también lograron capturar otras especies que no se logran avistar frecuentemente. Tales como el pez rape que, según la revista National Geographic, es el animal más feo del planeta y “además vive en las tenebrosas profundidades de los océanos Atlántico y Antártico”.

Imagen del pez rape, uno de los animales más feos del planeta

Imagen del pez rape, uno de los animales más feos del planeta

También tuvimos que lidiar más de una vez con una tintorera (o tiburón azul) en nuestro lugar de muestreo. El capitán intentó arrastrar el palangre más rápido para evitar que el tiburón robara las capturas, pero consiguió devorar algunos peces antes de que pudiéramos subir todo a cubierta”, cerró Emma.

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