La inflación global se ha tornado un problema persistente y la respuesta ortodoxa de los principales bancos centrales del mundo ha provocado una amenaza al crecimiento económico. Los costos de endeudamiento más altos «realmente están comenzando a afectar» al ciclo, dijo la directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva, junto con el presidente del Banco Mundial, David Malpass, en un evento que dio inicio a las reuniones anuales de ambas instituciones.  Malpass advirtió, en un tono más directo, que «existe peligro real de una contracción» en la economía mundial en 2023.

El ministro de Economía argentino, Sergio Massa, se sumará a las actividades en Washington este miércoles (ver nota aparte).


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La tasa de interés de la Reserva Federal de Estados Unidos ya subió 1,5 puntos porcentuales en el año para ubicarse entre 3 y 3,25 por ciento, que son niveles récord para los últimos 14 años. Al encarecerse el costo del fondeo para la compra de un vehículo, la obtención de una hipoteca o el uso de la tarjeta de crédito, como ejemplos, la Reserva Federal espera frenar la demanda de los consumidores que, entiende, supera a la oferta y hace subir los precios. 

Son decisiones duras en la lucha contra la inflación, que no se veían desde 1980. Los niveles de desempleo ultra bajos de la economía norteamericana y tasas de interés que venían de niveles históricamente bajos, alentaron esta política. Pero la revisión de algunas estadísticas empezó a sembrar alarmas: por ejemplo el PBI se contrajo 0,2 por ciento en el período abril-junio versus un crecimiento inicialmente estimado en 1,7. Y así la economía entró técnicamente en recesión porque en el primer trimestre había retrocedido 0,4 por ciento.

Desde el FMI estiman que la debilidad que ahora acecha a las principales economías del mundo afectará a alrededor de un tercio de la economía mundial, que tendrá al menos dos trimestres consecutivos de contracción este año y el próximo. Por su parte, Malpass advirtió que existe un «peligro real» de una contracción mundial en 2023. Es que el efecto del alza de la tasa de interés se espiraliza y la recesión inducida acaba impactando más que la suba de tasas sobre el desempeño de las empresas.

En Europa la aceleración inflacionaria fue más convulsionada debido a los efectos de la guerra en Ucrania. Y el Banco Central Europeo comenzó a subir sus tasas de interés a partir del mes de julio, por primera vez en 11 años. Las tasas se ubican entre 0,75 y 1,25 por ciento desde mediados del mes pasado y hay serios riesgos de estancamiento económico en 2023.

Esta situación en los países más ricos, sumado a la desaceleración de la economía china como consecuencia de los nuevos confinamientos por la Covid-19, impactarán sobre el ciclo económico de los países en desarrollo. A su vez, la fortaleza del dólar y el Euro debilita a las monedas del mundo emergente, provocando un aumento de su deuda externa a niveles «gravosos».

“Hay una desaceleración en las tres economías clave del mundo: Europa, básicamente por los precios del gas que han aumentado drásticamente, China que está creciendo menos y con volatilidad del sector vivienda, y en los Estados Unidos el mercado laboral sigue siendo fuerte pero está perdiendo un poco de impulso porque las tasas de interés empiezan a cobrar efecto”, consideró Georgieva. Este martes 11, el FMI publica la actualización de sus proyecciones sobre el crecimiento económico global en su Panorama Económico de octubre. 

La semana pasada fue el turno del Banco Mundial, con su informe para América Latina y el Caribe. En él, la desaceleración económica para el conjunto de la región latinoamericana se hace palpable. Según sus estimaciones, el PBI latinoamericano crecerá 3 por ciento este año y apenas 1,6 el año próximo. En 2023 los principales países de la región tendrán una expansión moderada: Argentina crecerá 2 por ciento, México 1,8 por ciento, Brasil apenas 0,8 y Chile mostrará una retracción del 0,5 por ciento, de acuerdo al organismo. Otros países como Costa Rica, Bolivia, Uruguay y Perú, crecerán a tasas igualmente modestas del 2,8 por ciento anual.

«Acabamos de lanzar nuestro informe de
pobreza donde encontramos 70 millones de personas más en la pobreza y una
reducción importante del ingreso medio», indicó Malpass.

En sus declaraciones públicas, el ejecutivo también hizo hincapié en el carácter distributivo que supone el problema del endeudamiento externo de las naciones emergentes dada la coyuntura internacional actual. Precisó que “en 2022 los países más pobres tendrán que sacar 44.000 millones de dólares, que tendrán que invertir de su propio dinero (que en parte proviene de nuestras instituciones) para pagar a sus acreedores, los cuales casi todos viven en países ricos». «Tenemos que tener un enfoque urgente en reducir todo lo que es la deuda insostenible para que podamos llegar a un punto en el que haya más espacio fiscal para todas las demás cosas«, remarcó.

Source: economia – pagina 12

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