A los 45 años, Christine Isobel Hayes (adoptó el apellido de su marido) posee una extensa carrera diplomática. Antes de ser nombrada jefa de la delegación diplomática del Reino Unido en la Argentina, se desempeñó como embajadora ante Portugal y ejerció diversos cargos en la Cancillería Británica y en el Ministerio del Interior, tanto en Londres como en otras ciudades, entre ellas, Washington y Hong Kong. En Buenos Aires vive junto a su marido, el diplomático Peter Hayes, sus dos perros adoptados, Rivao y Cereja, y su gata Biff. Sus hijos adolescentes, Liberty y Jasper, están estudiando en Inglaterra y, si bien los “extraña muchísimo”, confiesa que durante las vacaciones disfruta de estar con ellos. “Les encanta la Argentina, pero allá tienen sus amigos. Ellos viven en un internado tipo Hogwarts (la famosa academia de Harry Potter). Mi hija acaba de terminar el colegio y ahora va a estudiar Literatura Inglesa. El varón quiere ser ingeniero. Una pena que no fue al revés, porque el mundo necesita más ingenieras mujeres”, nos cuenta Kirsty, tal como la llaman todos desde su infancia.

La embajadora en el salón principal de la residencia. Sobre las paredes, se destacan los retratos del rey Jorge V y de la reina María vestidos con sus trajes de coronación.

La embajadora en el salón principal de la residencia. Sobre las paredes, se destacan los retratos del rey Jorge V y de la reina María vestidos con sus trajes de coronación. (foto: Pilar Bustelo/)

–¿Es difícil combinar su carrera y la de su marido –que conllevan mudarse de un país a otro– con armar una familia?

–Sí, es muy difícil. Hace veintiún años que estoy casada con Peter. Trabajamos juntos en Washington DC, pero durante dos años él se desempeñó como Alto Comisionado británico en Sri Lanka. Y con el tiempo se hizo más complicado aún porque ambos queríamos avanzar en nuestras carreras. Después llegó mi oportunidad de ser embajadora en Lisboa y ahora acá. Peter sigue trabajando, pero en forma remota. Así vamos combinando.

El matrimonio posa en la terraza, a modo de galería, que hay en el jardín posterior. Sus perros, un Podenco portugués –que vemos en la foto– y un Cão da Serra de Estrela, fueron adoptados en Portugal, cuando Kirsty era embajadora en ese país.

El matrimonio posa en la terraza, a modo de galería, que hay en el jardín posterior. Sus perros, un Podenco portugués –que vemos en la foto– y un Cão da Serra de Estrela, fueron adoptados en Portugal, cuando Kirsty era embajadora en ese país. (foto: Pilar Bustelo/)

–¿Cómo es un día en la vida de la embajadora?

–No hay un día típico, porque a veces viajo a diferentes provincias del país o visito alguna empresa británica. Pero también tengo una vida normal. Con Peter nos gusta caminar por la ciudad, salir a comer… Tenemos un área más privada en la residencia donde ahí disfruto de mis perros y mi gata. Me gusta cocinar, pero los cocineros de la embajada son excelentes, así que no me meto mucho en la cocina. Sabemos que tenemos una vida privilegiada.

El Palacio Madero Unzué es, desde 1945, la residencia diplomática del Reino Unido.

El Palacio Madero Unzué es, desde 1945, la residencia diplomática del Reino Unido.

”ESTE PAÍS ES UNA MARAVILLA”

Kirsty conoció la Argentina hace diez años, pero en ese entonces sólo estuvo dos días. Mientras que su marido pisó suelo argentino por primera vez dos décadas antes que ella para dar una conferencia. Si bien conocían poco y nada de nuestro país, ambos sabían de las bellezas naturales y la buena comida argentinas. “Este país es una maravilla, la naturaleza, la variedad de los paisajes… Conocí Misiones y quedé maravillada con las Cataratas, la Patagonia es increíble. Visité sólo nueve provincias hasta ahora y quiero conocer aún más. Además, me encanta bucear, así que en algún momento lo haré”, asegura.

–¿Es difícil alcanzar el rango de embajador siendo mujer?

–Cuando entré al ministerio hace más de veinte años había muy pocas embajadoras. En la actualidad somos bastantes, tanto en la ONU como en Japón, Estados Unidos, Alemania y China, el Reino Unido tiene embajadoras, pero no hay igualdad. A veces llegamos a un evento con mi marido –me pasó en Portugal y un poco acá también– y asumen que él es el embajador. En Argentina hay muchas embajadoras. De hecho, tenemos un grupo de WhatsApp.

Un día de equitación con su caballo (un Warmblood argentino) en el Club Alemán. ¿El detalle? La montura y la orejera con la bandera británica.

Un día de equitación con su caballo (un Warmblood argentino) en el Club Alemán. ¿El detalle? La montura y la orejera con la bandera británica. (foto: Pilar Bustelo/)

–Sus padres son médicos y su hermana, veterinaria. ¿Por qué decidió dedicarse a la diplomacia?

–¡Y yo arqueóloga! [Se ríe]. La arqueología siempre me gustó, pero también tenía otro amor, la diplomacia, porque mi tía –una mujer increíble a quien yo idolatraba y que tenía mucha influencia sobre mí– era diplomática y trabajaba en el British Council. Así que, después de terminar la carrera de Arqueología, hice una maestría en Relaciones Internacionales.

–Otra de sus pasiones son los caballos.

–Empecé a montar cuando tenía 7 años, a pesar de que mi familia no te-nía especial interés en los caballos. Hay en mí una tendencia a comprar caballos. [Sonríe]. En el Reino Unido tengo cinco y ahora uno en la Argentina. También estoy intentando aprender a jugar al polo, no es nada fácil coordinar ojos con mano, pero es muy divertido. Me gusta ir a ver los partidos.

Si bien Kirsty monta desde chica, hace muy poco comenzó a tomar clases de polo, deporte que la apasiona.

Si bien Kirsty monta desde chica, hace muy poco comenzó a tomar clases de polo, deporte que la apasiona. (foto: Pilar Bustelo/)

UNA NUEVA ERA

–¿Cómo percibió la renuncia de la primera ministra británica Liz Truss, a menos de dos meses de ocupar el cargo?

–El año pasado, el Reino Unido atravesó dos cambios de primer ministro. En primer lugar, Boris Johnson, que dimitió como jefe del Partido Conservador y dio lugar a la elección de Liz Truss. Y luego ella dejó ese lugar, que ahora está ocupado por Rishi Sunak. En lo que respecta a la actividad de la embajada, en ningún momento debimos interrumpir ninguno de nuestros programas ni cambiar a nuestro personal, ya que las prioridades de trabajo se mantuvieron. Seguimos enfocados en objetivos como apoyar un incremento del intercambio comercial entre el Reino Unido y la Argentina, así como también en apuntalar nuestros intereses en común, como puede ser la defensa de los derechos humanos y la acción contra el cambio climático, entre otras prioridades.

–¿Cómo será la nueva etapa de la monarquía tras la muerte de la reina Isabel II y el ascenso de Carlos III?

–Para cualquier país, cambiar su jefe de Estado luego de más de setenta años de reinado implica una circunstancia histórica. Creo que todo el pueblo británico y millones de personas en todo el mundo vamos a extrañar a la reina Isabel II con mucho afecto por su dedicación, sabiduría y liderazgo a lo largo de su reinado. Ahora la Casa Real está encabezada por Su Majestad, el rey Carlos III. Estoy convencida de que él desplegará grandes aptitudes como nuestro monarca. Ya ha demostrado su dedicación al servicio público, siguiendo los pasos de su madre. En sus años como príncipe de Gales alzó fervientemente su voz en importantes temas como el cambio climático, la juventud o el Commonwealth, y lo mismo demostrará como Rey. Creo que la Argentina tiene un lugar especial en su corazón: visitó este país en 1999, y tanto él como su padre y sus hijos han disfrutado aquí de la pasión por el polo y los caballos.

“En el Reino Unido tengo cinco caballos y ahora uno en la Argentina”, cuenta la diplomática.

“En el Reino Unido tengo cinco caballos y ahora uno en la Argentina”, cuenta la diplomática.
(foto: Pilar Bustelo/)

La tapa de revista ¡Hola! de esta semana

La tapa de revista ¡Hola! de esta semana (Getty Images/)

Kirsty Hayes. La embajadora británica en la Argentina nos recibe en su residencia y revela una de sus grandes pasiones
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