Tras el incremento del valor de la hacienda, comenzó a subir el precio de la carne para los consumidores entre un 20 y 30% y para los especialistas no está claro aún si se trata de un techo o el anticipo de nuevos incrementos. Como informaron a LA NACION la semana pasada especialistas del sector, esto responde a una “recomposición” tras el atraso respecto de la inflación general a partir de mayo pasado.

Hernán Méndez, dueño de proveeduría Piaf, una carnicería que distribuye carne en toda la ciudad, indicó que el aumento del valor de la hacienda impactó en un suba del precio de la carne de entre un 20 y 30%, dependiendo el corte. “Un lomo que valía $2800 ahora se va a $3400, el roastbeef de $900 se va $1300. Estimo que se va a acomodar en un 20% porque generalmente hace un pico alto y después se acomoda hacia abajo”, dijo.

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El viernes pasado el valor de la hacienda trepó en torno al 25% y el Índice General ese día alcanzó los $374,104 por kilo, contra los $300,928 de la semana anterior. Los factores, según explican en la industria cárnica responden a una baja en la “oferta de animales terminados o gordos”, y que “la ruptura importante se reflejó hace 100 días por el precio del maíz”. Según mencionaron, la hacienda gorda salía en torno a los $320 por kilo, mientras que engordar ese animal hoy sale $450. Así, el precio máximo registrado que se pagó por novillitos livianos fue 500 pesos por kilo.

Miguel Schiariti, presidente de la Cámara de la Industria y el Comercio de Carnes (Ciccra) señaló que en los últimos meses, el precio de la carne estaba congelado porque había aumento de oferta debido a la sequía. “Como el productor no podía mantener la hacienda en el campo, la encerró a corral y la vendió a un feedlotero. El problema es que esos animales engordaron en la mitad de tiempo porque en lugar de estar siete u ocho meses en el campo, están tres”.

De esta manera, detalló, se adelantó la faena y en consecuencia el precio quedó congelado. “Tuvimos cinco meses sin aumento en el precio de la carne. Esto hizo que en algún momento el feedlotero que estaba perdiendo mucha plata dejó de hacerlo y empezó a faltar hacienda terminada y se produjo el aumento”, extendió. “Ese porcentaje va a llegar a los mostradores en el término del 15% a 20%”, afirmó. Para Schiaritti hay posibilidad de que luego de unos meses “haya un nuevo aumento porque va a faltar hacienda”.

A cow sticks its tongue out while being fed at a feedlot in Santa Lucia, some 200 km (125 miles) northeast of Buenos Aires, in this picture taken on November 13, 2008. The image of cows grazing freely on the vast Pampas grasslands has long fostered Argentina's status as home to some of the world's best beef. Now that view across the Pampas is changing. Breaking with the tradition of grass-fed cattle that was once a source of pride for Argentine ranchers, many today are herding their cows into feedlots, looking to increase production efficiency and free up land for more profitable grains farming.  Picture taken on November 13, 2008.  To match feature ARGENTINA/FEEDLOTS   REUTERS/Marcos Brindicci (ARGENTINA

En el sector calculan que el traslado del precio a las góndolas va a ser lentamente y rondaría en torno del 15% al 20% (MARCOS BRINDICCI/)

Para Víctor Tonelli, consultor ganadero, con este panorama no hay posibilidades de que aumente más el precio. “El ganado subió de punta a punta, el máximo que tocó fue de un 35%. Me parece que estuvo más tranquilo el Mercado. El nivel de aplicación de la suba en carnicerías y supermercados ha sido muy dispar. Los supermercados pusieron menos subas a la espera de ver si esto se aplana un poco, pero las carnicerías muchas chances no tienen. Hay que ver lo que pasa en las próximas dos semanas”, agregó.

Hace 15 días, el precio de la hacienda en pie comenzó a llegar con un aumento de entre un 3% y 5% cada día, y el último gran incremento se acercó a un 30%. Los días subsiguientes llegó con ese mismo valor, que comenzó a trasladarse a los mostradores.

El experto mencionó que en este tiempo, la carne aumentó todo lo que iba a subir y no por el productor, sino porque podría rebotar en el consumidor, pero también en las decisiones del Gobierno. “Me parece que podría entrar entre un 25% y 30% dependiendo de si estos valores se mantienen. Toda la cadena necesita la recuperación de valores, pero no subiría arriba de ese 30%”, extendió y deslizó que si la suba llegó fue “para quedarse”. Además, sostuvo que el año pasado hubo más oferta de la que se podía tener y esto hizo que el precio se mantuviera. Ahora que hay expectativas del fin del fenómeno Niña y que va a comenzar a llover, el productor va a empezar a retener la hacienda y la oferta va a bajar.

En la cadena mencionaron que lo que se está viendo desde hace una semana es la recomposición de precios

En la cadena mencionaron que lo que se está viendo desde hace una semana es la recomposición de precios (Cézaro De Luca/)

Daniel Urcía, presidente de la Federación de Industrias Frigoríficas Regionales (Fifra) y vicepresidente del Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (Ipcva) coincidió en que la sequía provocó un aumento en la oferta de hacienda y una baja en los pecios. “Lo que estamos viendo desde hace una semana es la recomposición de precios; en algún momento tenía que ocurrir. El precio tiene que entrar en una situación de desequilibrio: entre la presión de venta y de compra. Además, hay menor oferta porque la gente retiene a la espera de que el precio se equilibre”, dijo.

El directivo agregó también que “el precio de la hacienda es determinante en la formación del precio de carne, porque lo que agrega el eslabón industrial o comercial es muy poco”. Por ejemplo, el matarife agrega un 7% de composición de costo. “Si la hacienda recompuso un 40% la carne no va a subir por debajo del 35% porque es imposible de absorberlo. Por eso la lógica es que se repita”, añadió.

Por esa razón dijo que si la hacienda se vende entre $450 y $500 el kilo, eso determina que el carnicero va a pagar la media res a aproximadamente $900 a $950 el kilo, siendo que estaba a $700.

Oportunidad para el cerdo

“Los últimos años, la carne de cerdo mantuvo una diferencia de precio con los mismos cortes de carne vacuna de entre un 20% y 30% más baratos, y a veces hasta el 40%. Con la falta de aumento del vacuno en pie esa brecha se achicó: actualmente ronda entre el 5% y 10%. Ahora, lo que va a suceder es que vamos a volver a aumentar la diferencia y el cerdo va a volver a estar más barato”, indicó el consultor del sector porcino Juan Uccelli.

A eso lo califica como algo positivo porque asegura que “si el cerdo está igual o más caro que la carne vacuna no se vende”. El experto aclaró que el cerdo va a aumentar, pero en menor porcentaje que el vacuno. Las proyecciones indican que enero va a finalizar con un aumento mensual respecto de diciembre del precio del vacuno en pie de un 14% y de 1,1% del porcino en pie. Mientras que la carne de cerdo, el sector estima que el aumento va a cerrar en un 4% mensual. “El aumento de la carne de cerdo venía siendo por debajo de la inflación, en ningún mes estuvo por encima”, extendió.

La carne en el mostrador subió entre un 20% y un 30% y no está claro si ese será un techo o el anticipo de nuevas alzas
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