Los continuos devaneos del gobierno argentino en materia de su relacionamiento internacional no cesan. Los acercamientos a las dictaduras de China, Rusia, Irán, Venezuela y la degradada cumbre de la Celac son claros ejemplos. Ahora se juntaron el hambre de Sergio Massa por reservas y las ganas de comer de Sabino (que es Vaca Narvaja) por ver ondear la bandera roja en nuestro sur.

En lo que constituye un paso más de China por insertarse con fuerza en suelo argentino para extender su influencia regional, el gobierno nacional, junto con el de la provincia de Tierra del Fuego, firmaron un memorando de entendimiento con el gobierno de la potencia asiática para la instalación en nuestro sur de un puerto multipropósito y una planta productora de urea y amoníaco que sirve de coartada perfecta para dicha base de operaciones en el Atlántico Sur.

Improvisación, falta de transparencia y de conciencia del mediano y largo plazo en un tema que desde la perspectiva geopolítica amenaza gravemente los intereses argentinos en la región, incluyendo la Antártida.

En esta oportunidad, el Gobierno le cederá a China la posibilidad de instalar una base de operaciones con facilidades logísticas en nuestro suelo, a menos de1.500 kilómetros de la Antártida y 1.000 del área adyacente a la zona económica exclusiva de nuestro país, donde año a año la potencia asiática instala su colosal flota pesquera para expoliar el calamar Illex.

En un escenario del océano Atlántico Sur en el que persiste un conflicto de soberanía (que cumplió recientemente doscientos años) con el Reino Unido apoyado por sus aliados, estamos facilitando la consolidación de una potencia extrarregional que despierta recelos en gran parte del mundo occidental.

Hace poco más de un año Estados Unidos, el Reino Unido y Australia conformaron la alianza estratégica militar AUKUS para la construcción y operación de una flota de submarinos nucleares, principalmente en el hemisferio sur y hacer frente a una eventual avanzada militar china.

Además, el Reino Unido está construyendo en nuestro Puerto Argentino un muelle de aguas profundas que, con la excusa de la pesca y facilidades portuarias, consolidará la base de la OTAN en el Atlántico Sur, a pocas horas de la Antártida.

Es posible preguntarse, entre otras tantas cosas, si no estamos minando lo que el mundo conoce hoy como zona de paz. Conocer la opinión de las áreas relevantes del Gobierno sería de gran ayuda, si es que la tuvieran.

La voracidad de China por consolidarse en ambas orillas del Atlántico Sur es favorecida, en nuestro país, gracias a la descabellada actitud del Gobierno en materia de relacionamiento internacional. En la coalición que ocupa la Casa Rosada no existe el mínimo análisis de la situación geopolítica, del mediano y largo plazo, de la posibilidad de un relacionamiento internacional imparcial y objetivo. El lobby, la necesidad de divisas y el deseo inmanente por agradar a la persona fuerte del partido, posibilitan que riesgos como el denunciado prosperen.

No es la primera vez que se presentan estas condiciones. En 2022 denunciamos penalmente el lobby del embajador China, Sabino Vaca Narvaja (designado por el Instituto Patria), para favorecer a una empresa estatal china en la licitación por el dragado de la Vía Navegable Troncal. En esa oportunidad también denunciamos los oscuros operadores de la política que podrían tener sus intereses por la caja de tan importante que es la vía de exportación de nuestros productos y mayor fuente de ingreso de divisas. Por el momento, esa amenaza quedó en suspenso.

Muchas preguntas que hemos realizado ante la Agencia de Acceso a la Información Pública en manos también del “Patria”, continúan sin respuesta.

Imposible olvidar lo ocurrido con la base espacial china, instalada al norte de Bajada del Agrio, la que, merced a un acuerdo firmado en 2015 por el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, el Estado Argentino cedió unas 200 hectáreas por 50 años al gobierno chino y sus fuerzas armadas.

En este contexto, continuamos manifestando nuestra preocupación por la afectación a la soberanía de los argentinos a la que nos está sometiendo el kirchnerismo, merced a un relacionamiento internacional parcial, no consensuado, falsamente ideologizado y hasta pueril.

El Gobierno debe actuar responsablemente en materia internacional, procurando la neutralidad ideológica debida.

* La autora es diputada nacional por la Coalición Cívica

La geopolítica en tiempos del kirchnerismo
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