Hace algunas décadas, un suceso sin precedentes quedó registrado en Estados Unidos. Se trata del día en que, en lugar de ser demolido, un edificio en Indianápolis, Estados Unidos, fue reubicado a otro lugar con la ayuda de maquinaria pesada. Lo más sorprendente y que hasta ahora se considera como un hito de la arquitectura, es que el proceso se hizo mientras todos los trabajadores estaban en operaciones. Ninguna persona tuvo que salir de la edificación.

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En 1929, Indiana Bell Telephone Company adquirió un edificio y puso en marcha sus operaciones. El plan era demolerlo para luego construir otro de mayores dimensiones. Sin embargo, según consignó El Tiempo, los dueños de la firma no imaginaban que se enfrentarían a problemas técnicos que frenarían su objetivo.

El inmueble no podía derribarse debido a que dentro de él había un conmutador que era operado de manera manual. Entonces, implosionarlo implicaría que los clientes vieran interrumpido el suministro del servicio hasta que el nuevo edificio estuviera listo.

Por supuesto, la compañía no aceptó estos términos y de inmediato contrató a Kurt Vonnegut, Bohn y Mueller, expertos en arquitectura. Fue así que nació la idea de mover la edificación de 11.000 toneladas y 35 metros de altura.

El ingenioso proceso de traslado

Para 1931, las firmas involucradas ya tenían todo preparado, por lo que pusieron en marcha todo lo necesario para la remodelación. Los ingenieros especializados utilizaron gatos hidráulicos para levantar el edificio y después lo movieron con rodillos, también hidráulicos, sobre una superficie de hormigón con varias vigas de abeto de 75 toneladas. De esa manera, la construcción reposaba sobre rodillos.

No se trató de un procedimiento sencillo y menos aún rápido. Cuando los gatos levantaban el edificio, una máquina de vapor la hacía moverse por unos 20 centímetros, por lo que hubo que trasladarla poco a poco para lograr avanzar varios metros.

Los registros históricos citados por el medio mencionado dictan que la propiedad se movió 16 metros hacia el sur, giró 90 grados y luego se trasladó otros 30 metros hacia el oeste. Lo mejor, desde la perspectiva de los empresarios, es que todos los trabajadores que estaban dentro de las instalaciones no tuvieron que parar sus actividades.

El edificio fue derribado algunas décadas después, pero la manera en la que lo movieron pasó a la historia

El edificio fue derribado algunas décadas después, pero la manera en la que lo movieron pasó a la historia

Por su parte, los propios empleados relataron en aquel entonces que nunca sintieron el desplazamiento de su lugar de trabajo. Para ellos, la rotación pasó desapercibida, según el documental de la organización Telephone Collectors International, donde se narró todo el procedimiento. El edificio se movió a “una velocidad de 40 centímetros por hora”, de acuerdo con los registros.

Para no generar molestias a los empleados, los ingenieros y arquitectos también tuvieron que idear la forma de que no se cortaran los servicios básicos. Las labores debían continuar, así que no había manera de que los cables y tuberías de telefonía, así como la electricidad, el gas, el alcantarillado y el agua dejaran de funcionar. En ese sentido, se instaló un sistema flexible para que todas las corrientes continuaran como de costumbre.

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Después de algunos años, específicamente en 1963, el inmueble en cuestión fue demolido para construir instalaciones de telefonía que se adecuaran a la modernidad. Actualmente, el edificio todavía cumple con las mismas funciones y en lugar funcionan las oficinas de la empresa estadounidense del mismo rubro AT&T.

La increíble maniobra para mover un edificio con 600 empleados adentro
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