Expertos en historia de la Teología y de la Iglesia consideran que la muerte de Benedicto XVI no implica que el Papa Francisco vaya a renunciar y aseguran que la decisión de Bergoglio no va a estar condicionada por ningún factor externo más allá de sus propias fuerzas para continuar gobernando la Iglesia. Sin embargo, también apuntan a que el hecho de que el Papa haya convocado un Sínodo por etapas que culmina en 2024 es un freno en caso de que el Pontífice decidiera dejar el papado.

El sacerdote español, profesor emérito de Historia de la Teología de la Universidad de Navarra y miembro del Pontificio Comité de Ciencias Históricas, Josep Ignasi Saranyana, considera que «no hay motivo para relacionar» el fallecimiento de Benedicto XVI con una posible renuncia del Papa Francisco, porque «si algún día se produjera la renuncia de Bergoglio, no sería por los mismos motivos que arguyó Ratzinger».

«Benedicto XVI renunció, porque no se sintió capaz de llevar adelante, en un momento determinado de su vida, el proyecto que se había formulado cuando fue elegido. En cambio, el Papa Francisco, si alguna vez decide renunciar, será solo por cuestiones de salud. No creo que él se sienta incapaz, porque es muy fuerte mentalmente», ha subrayado Saranyana en declaraciones a Europa Press. En todo caso, ha precisado que ir en silla de ruedas por sus problemas de rodilla, tal y como se ha visto a Francisco en las últimas imágenes, «no es un ‘handicap’, ni es algo decisivo para seguir gobernando».

Saranyana opina, además, que el Sínodo de los Obispos, cuya asamblea general se celebrará en octubre de 2023 y en octubre de 2024 en el Vaticano, tampoco será un condicionante, ni para adelantar ni para retrasar una decisión de renuncia, en el supuesto de que se la haya planteado. Ha recordado que el Concilio de Trento se desarrolló a lo largo de cinco pontificados –comenzó con Paulo III y culminó bajo el mandato de Pío IV–, y que el Concilio Vaticano II, tuvo dos papas.

Por otro lado, considera que habría sido un tanto «pintoresco» y «curioso» que el Papa Francisco hubiera renunciado estando aún vivo Benedicto XVI, de modo que hubieran convivido dos papas eméritos. No obstante, precisa que la defunción de Benedicto XVI no implica que ahora ya Francisco tenga expedito el camino para la renuncia.

«El talante y la personalidad de cada pontífice es diferente. Por ello, que nadie piense que todos los pontífices, a partir de ahora, tengan que retirarse a determinada edad. De suyo, el ministerio petrino es ‘ad vitam’. Además, la esperanza de vida es actualmente mayor y muchas personas llegan a edades avanzadas en plenas facultades», ha argumentado.

En este contexto, Saranyana sugiere reflexionar sobre la norma que exige a los obispos retirarse al cumplir 75 años, ya que muchos prelados podrían seguir al frente de sus diócesis más allá de esa edad. «Se trata de una cuestión compleja», afirma. Por lo mismo, le parece «paradójico» que, «siendo el Papa el obispo de Roma, no tenga que presentar su renuncia al cumplir los 75 y, sin embargo, sí la deba presentar el Cardenal vicario de Roma, que gobierna la Urbe en nombre del Papa».

Una personalidad muy rica

En esta misma línea, el profesor de Historia de la Iglesia en la Universidad de Navarra Fermín Labarga opina que «la personalidad del Papa Francisco es tan rica que no está condicionada por nada ni por nadie», por lo que, considera que, si tomase la decisión de renunciar solo dependería de cómo se encuentre él mismo.

En todo caso, ha insistido en que hablar de una posible renuncia de Bergoglio es un «futurible» y ha añadido que la decisión tampoco va a estar condicionada por la celebración de la asamblea general del Sínodo de los Obispos.

«Va a depender de cómo se sienta él. El Papa Francisco tiene la personalidad suficiente como para haber renunciado estando en vida Benedicto XVI, si se hubiera visto en una situación que le abocara a la renuncia», ha explicado Labarga a Europa Press.

No obstante, el experto no descarta que Francisco no llegue a renunciar nunca, si se ve con fuerzas de continuar hasta el final. «No descarto ninguna posibilidad, no creo que sea algo tan matemático como algunos están pensando», ha apostillado.

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