Las emisiones de gases efecto invernadero de parte de las 125 personas más ricas del mundo son un 50 por ciento superior al impacto total que tiene Argentina sobre el calentamiento global y equivale al valor de un país desarrollado como Francia, en donde viven 67 millones de personas. Esta es una de las conclusiones del estudio de Oxfam llamado «Multimillonarios de carbono», publicado este lunes en el marco del comienzo de la COP27, la conferencia anual sobre cambio climático que tiene lugar en Egipto.

En la lista que publicó Oxfam aparece el empresario Paolo Rocca, líder de Techint. Considerando su participación accionaria en las diversas compañías del Grupo Techint y el cálculo de emisiones de gases efecto invernadero de cada una de esas firmas, Oxfam estima que Rocca y su familia, mediante su participación en Tecpetrol, Tenaris y Ternium, emiten anualmente casi 9 millones de toneladas de CO2eq (dióxido de carbono equivalente, medida que se usa para la emisión de gases efecto invernadero).


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En promedio, cada multimillonario emite 3,1 millones de toneladas de CO2eq, lo cual representa un número casi un millón de veces superior a las 2,76 toneladas anuales que emite el 90 por ciento más pobre de la humanidad. En la Argentina, la emisión de gases efecto invernadero (GEI) es en promedio de 4,02 toneladas por año por persona.

Semejante diferencia entre las personas más ricas del mundo y los simples mortales no se debe exclusivamente a los viajes en jet privados o los paseos en yate. Lo novedoso del estudio de Oxfam es que en la suma de las emisiones de GEI de los super ricos se incluye la huella de carbono que tienen las empresas en donde estas personas invierten su dinero, que en definitiva es la fuente de incremento de su capital.

Super ricos

En total, el top 125 emite al año 393 millones de tn de CO2eq. En la lista aparece un nombre conocido en el escenario local. Paolo Rocca y su familia, mediante su participación en Tecpetrol, Tenaris y Ternium, emiten anualmente, según Oxfam, casi 9 millones de toneladas de CO2eq. Entre las personalidades mundialmente famosas aparece Carlos Slim, con casi 7 millones de toneladas de CO2eq. 

Warren Buffett se anota con 3,5 millones de tn de CO2eq; Bill Gates, con 4,8 millones de toneladas. Elon Musk, dueño de Tesla, es responsable de la emisión de 79 mil toneladas de CO2eq. Jim Walton, de Walmart, por la emisión de 2,1 millones de toneladas; y Alice Walton, de la misma cadena, por 2,2 millones.

Para confeccionar esos datos, Oxfam recurrió a la última lista de billonarios de Bloomberg, de agosto pasado, y cruzó los datos con la participación accionaria de esas personas en sus principales inversiones corporativas. Al mismo tiempo, ponderó la huella de carbono de las empresas en cuestión de acuerdo al peso accionario del multimillonario. Para medir las emisiones de carbono de las compañías, el informe se basó en datos publicados por las propias empresas junto a estándares internacionales en la materia, como por ejemplo el Greenhouse Gas Protocol.

«El informe muestra a las claras el grado de disparidad que hay entre un puñado de personas que entran en un salón y el resto del mundo a la hora de la responsabilidad por el calentamiento global. Y también muestra como hay personajes que se venden apoyando políticas ambientales más amigables, mientras que el dinero lo invierten en sectores contaminantes. Hay una disonancia entre lo que se dice y lo que se hace», explicó a Página/12 Oscar Soria, de la entidad Avaaz.

Datos

El informe de Oxfam también advierte que las inversiones del top 125 se dirigen en un 14 por ciento a sectores altamente contaminantes, como combustibles fósiles y cemento. Este porcentaje duplica el promedio que registran aquellos sectores como receptores de inversiones, de acuerdo al índice Standard and Poor 500.

Otra muestra del mayor peso relativo de las inversiones más contaminantes en las personas más ricas: por cada millón de dólares de los multimillonarios se emiten 162 toneladas de CO2eq cada año. En cambio, cada millón invertido en el S&P 500 de Wall Street genera 86 toneladas de CO2eq.

De acuerdo al documento, si bien el consumo personal de los multimillonarios puede ser miles de veces superior en emisiones de carbono que el de los ciudadanos de a pie, al contabilizar la contaminación que producen sus inversiones en empresas, la diferencia asciende mucho más. Se calcula que entre el 50 y el 70 por ciento de la huella de carbono de los multimillonarios se explica por sus inversiones corporativas.

Eso no quita que haya situaciones de consumo que siguen siendo vistas socialmente como grandes proezas, cuando en realidad suponen una gigantesca desigualdad en materia ambiental. El caso más obsceno es el de los nuevos vuelos privados al espacio, que emiten en un puñado de minutos más dióxido de carbono que una persona normal a lo largo de toda su vida.

El cruce de la cuestión ambiental y del calentamiento global con la distribución del ingreso y la riqueza tiene como referencia un trabajo del año pasado dirigido por Oxfam junto al Stockholm Environment Institute (SEI). Ese informe reveló que el 1 por ciento más rico del planeta, alrededor de 63 millones de personas, eran responsables por el 15 por ciento de las emisiones acumuladas de gases efecto invernadero. «Esos individuos emiten 35 veces por encima del nivel de CO2eq compatible con las metas del Acuerdo de París para 2030», indicó aquel trabajo. Hallazgos similares fueron publicados por los economistas Thomas Piketty y Lucas Chancel.

Otro estudio firmado por Beatriz Barros y Richard Wilk detectó que en 2018 las emisiones de GEI provenientes de yates, aviones y helicópteros privados y del consumo energético de las mansiones de 20 multimillonarios generaban en promedio 8194 toneladas de CO2eq por persona. En contraste, el millón de personas más pobres del planeta emite apenas 1,4 toneladas al año.

Impuestos

A la hora de las propuestas, Oxfam sostiene que «los gobiernos deben aplicar más impuestos a las personas más ricas para reducir de manera más radical la inequidad y la concentración de la riqueza, para bajar emisiones insosteniblemente altas y también para disminuir su poder e influencia sobre una economía basada en fuentes fósiles. Esto podría generar mayor recaudación para que los países enfrenten el desastre climático. Los ingresos también podrían ayudar a avanzar hacia una transición energética justa».

El foco sobre la desigualdad a la hora de analizar la cuestión ambiental sugiere una posición política que se diferencia del discurso dominante en foros internacionales, como puede ser la Conferencia sobre Cambio Climático, que actualmente se está desarrollando en Egipto. Poner el ojo sobre la desigualdad, entre personas y también entre países, obliga a redistribuir la carga de llevar adelante la transición energética, que supone costos económicos a corto plazo por lo cual las poblaciones o países más pobres se enfrentan a mayores dificultades relativas para abordar la tarea.

Source: economia – pagina 12

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