Brisa Milagros Leguizamón y Esteban Rocha estaban prófugos, pero en Asunción no mantenían una vida ajustada al bajo perfil, para evitar que alguien los descubriera. Tenían pedido de captura internacional desde el 29 de enero pasado, cuando desaparecieron luego de que la celebración de su boda, que había reunido a la “crema” del narcotráfico de Rosario, terminara con un triple crimen ejecutado por un grupo de sicarios, que acribilló a una pareja y un bebé dentro de un Audi TT.

La pareja se esfumó de Rosario porque, a partir de la trascendencia que tomó el trágico casamiento, quedó bajo la lupa judicial, a pesar de que ya tenían procesos abiertos en el fuero federal por narcotráfico. Pinky, como lo apodan a Rocha, está procesado por comercialización de estupefacientes, pero antes del casamiento había sido excarcelado. Brisa, en cambio, estaba con prisión domiciliaria porque debía cuidar de sus dos hijos.

La Justicia federal perdió el rastro de los protagonistas de la boda y dictó luego la captura nacional e internacional. Hasta hace tres meses no había rastros de esta pareja, ligada al mundo narcocriminal de Rosario.

Brisa Leguizamón y Esteban Rocha

Brisa Leguizamón y Esteban Rocha

Las primeras pistas aparecieron hace tres meses. El comisario Maximiliano Bertolotti, al mando de la Unidad Especial de Investigación de Crimen Organizado, que ya había detenido a otro prófugo –Claudio Mansilla, alias Morocho–, estaba encargado en Santa Fe de encontrar alguna pista para poder detener a Leguizamón y Rocha.

Los agentes de la Unidad Especial de Investigación de Crimen Organizado de Santa Fe comenzaron a seguir los pasos de uno de los hermanos de Brisa Leguizamón. Lo hicieron a través de las redes sociales del trapero Nacho MC.

Dos tatuajes que Brisa Leguizamón tiene en la pantorrilla y en un brazo fueron claves para confirmar que esta joven y su marido estaban prófugos en Asunción, Paraguay. En un video que subió a Instagram el hermano de Brisa, el cantante de trap Nacho MC se veía en el fondo a dos mujeres. Una de ellas era la narcotraficante prófuga. Por lo que reconstruyeron los investigadores desde Santa Fe, el lugar donde se encontraban era la capital paraguaya. La clave de la investigación fue seguir de cerca al entorno de los protagonistas.

Esteban Rocha

Esteban Rocha (Interpol/)

La desmesura

Los amigos y los familiares de Rocha y Leguizamón habían participado, el 29 de enero pasado, de la fastuosa fiesta de casamiento en el predio Campos Ibarlucea, que contó con la actuación del cantante y exconcejal santafesino Juan José Piedrabuena. A la salida de la fiesta, una camioneta emboscó a un Audi TT donde iban los invitados Iván Maximiliano Giménez, Érica Romero y a la hija de la pareja, una beba de un año y medio. Los sicarios los acribillaron y murieron los tres en el acto. El auto apareció luego incendiado a un kilómetro del lugar, con el cuerpo de Romero dentro.

Se detectó, en otras investigaciones paralelas, que Giménez formaba parte de la organización narco que estaba al mando de Fabián Pelozo, un hombre que aspiraba a jugar en otras ligas del negocio criminal. Era socio del boliviano Jorge Adalid Granier Ruiz, quien está prófugo. Tiene documentos de identidad argentino y paraguayo. Este hombre alojó en su departamento de Barrio Norte, en la Capital, ubicado en Rodríguez Peña 1057, a uno de los líderes más poderosos de la organización brasileña Primer Comando Capital (PCC) Gilberto Aparecido Dos Santos, alias Fuminho, que fue detenido por la DEA y la Policía Federal de Brasil en Mozambique, al inicio de la pandemia.

Rocha y Leguizamón se escaparon a Paraguay después de la boda. Testigos relataron que el vestido de la novia había quedado manchado de sangre. Se sospecha que esta pareja contó con apoyo de otros grupos aliados en Asunción, que le dieron protección. Ambos vivían en una torre ubicada en el barrio La Cruz, una zona residencial de la capital guaraní. El edificio, situado en la intersección de las calles Cruz del Defensor y Manuel del Castillo, se llama Miami. El departamento que ocupaba el matrimonio narco tiene un costo de alquiler de entre 1500 y 2000 dólares por mes, dependiendo de la cantidad de ambientes.

El complejo cuenta con un helipuerto y una pileta de 25 metros al aire libre y otra cubierta. En la terraza posee un quincho de grandes dimensiones que fue también clave para identificar dónde se habían ocultado Rocha y Leguizamón. Porque en ese lugar, una noche, Pinky hizo una bondiola a la parrilla que motivó a que el hermano de Brisa mencionara en un vivo de Instagram lo bien que cocinaba su cuñado. Como los investigadores venían siguiendo los pasos del trapero en las redes, sospecharon que Rocha estaba en Paraguay. En otro posteo en Instagram identificaron que una de las dos jóvenes que aparecían detrás tenía un tatuaje como el que llevaba en una pantorrilla Leguizamón. Confirmaron que se trataba de Brisa y de su hermana, Nahir.

Bertolotti comunicó al Tribunal Oral Federal Nº1 y al fiscal Federico Reynares Solari y a la Procuraduría de Narcocriminalidad (Procunar), a cargo de Diego Iglesias, sobre los avances en la investigación y las sospechas de que la pareja prófuga estaba en Asunción. Se envió un oficio a Interpol de Paraguay para que iniciaran una investigación en ese país. El comisario Carlos Duré, jefe de la agencia en ese país, comenzó a realizar un seguimiento de los posibles lugares donde podría residir la pareja. En diálogo con LA NACION, el investigador paraguayo señaló que “los movimientos de la pareja eran entre el edificio Miami y una mansión de grandes dimensiones que se encuentra cerca de la torre de alta gama. En la residencia se reunían con otras personas”.

Brisa Leguizamón

Brisa Leguizamón (Interpol/)

“Las tareas de seguimiento, que llevaron más de dos meses, concluyeron este jueves a la madrugada, cuando Leguizamón y Rocha salieron a la calle a las 5 de la madrugada y en la puerta de un bar fueron detenidos. La joven vestía un pantalón corto de jean y una remera que tenía la inscripción Kiss. Durante el mediodía los efectivos de Interpol Paraguay tenían previsto allanar las dos propiedades que usaba la pareja de narcos rosarinos. Duré confirmó que con Rocha y Leguizamón había otras cuatro personas oriundas de Rosario, que habían ingresado de forma ilegal a Paraguay. Se movían en Uber por Asunción, donde no tenían un perfil bajo, sino que mantenían reuniones sociales en distintos lugares y visitaban los shopping más selectos. Hace unos meses, incluso, parientes de Brisa viajaron con los hijos de la joven para que vieran a su madre prófuga.

Asesinaron a una familia en un aparente ajuste narco en la localidad de Ibarlucea a 20 km de Rosario, finalmente incendiaron el auto con el cuerpo de la mujer adentro en un camino rural a algunos kilómetros de esa localidad.

Asesinaron a una familia en un aparente ajuste narco en la localidad de Ibarlucea a 20 km de Rosario, finalmente incendiaron el auto con el cuerpo de la mujer adentro en un camino rural a algunos kilómetros de esa localidad. (Marcelo Manera/)

Se secuestraron los teléfonos celulares de los prófugos y ahora se investigará qué contactos tenían en Paraguay, si los dos jóvenes contaron con apoyo y tenían vínculos con otras organizaciones narco que operan en Paraguay, entre ellos, Primer Comando Capital (PCC), uno de los grupos criminales de mayor crecimiento en Sudamérica y con una fuerte presencia en la Hidrovía.

Fuentes de la Justicia federal consultadas por LA NACION dijeron que es probable que Rocha y Leguizamón “sean expulsados” de Paraguay para evitar el trámite de la extradición. Es la metodología que se usa de manera frecuente en ese país con personas de origen brasileño que tienen pedido de captura. Los efectivos guaraníes llevan a los acusados hasta la frontera y los entregan a las fuerzas de seguridad vecinas –en este caso, argentinas– para que continúen los trámites judiciales en el país donde cometieron los delitos por los cuales eran buscados.

Los prófugos de la “narco boda”. Los lujos y la exposición en las redes llevaron a la detención de la pareja escondida en Paraguay
Estas leyendo: la nacion