Macron, un presidente-mediador de "éxitos" agridulces

«Una paz es posible». Sobre Ucrania, como en otras múltiples crisis como Venezuela, el francés Emmanuel Macron, intenta forjarse la imagen de presidente-mediador en pos de «éxitos» diplomáticos, aunque sus esfuerzos muchas veces se vean limitados.


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El último ejemplo tuvo lugar el viernes en el Foro de París sobre la Paz. Macron, junto a sus pares de Colombia, Gustavo Petro, y de Argentina, Alberto Fernández, sentaron alrededor de una mesa a enviados del gobierno y de la oposición venezolanos.

Aunque Macron buscaba que ambos acordaran retomar «cuanto antes» la negociación en México, congelada en octubre de 2021, los contactos se terminaron sin una fecha para dicho regreso, pero con «avances», según los enviados.

«Es un primer paso hacia una reanudación de las negociaciones que hasta ahora estaban paralizadas», subrayó a la AFP la diputada francesa Éléonore Caroit, presente en uno de los contactos entre los enviados.

Caroit defiende que Macron pueda hablar «con todas las partes», como en el caso también de la guerra en Ucrania, y estima que «aunque no logre inmediatamente lo que se quiere, se da el ejemplo a otros países de que el multilateralismo tiene razón de ser».

Este es el hilo conductor de su política extranjera que plasmó recientemente en su discurso en la cumbre interreligiosa «El grito de la paz» en Roma en octubre y en su mensaje contra «la fractura del mundo» en la ONU en septiembre.

Macron «busca este papel de mediador», «le ha cogido el gusto» y «le gusta la búsqueda de un acuerdo, de un compromiso», dijo a la AFP Sylvie Bermann, antigua embajadora de Francia en China, en el Reino Unido y en Rusia.

La crisis en Venezuela es de hecho la última de una larga serie de mediaciones, con la guerra en Ucrania en primer lugar.

– Diálogo con Putin –

En octubre, la presidencia francesa organizó una sesión informativa con los periodistas dedicada al conflicto en Ucrania, pero, a modo de introducción, un asesor detalló los «éxitos» logrados por el presidente y que «merecen» que su «papel» se «destaque».

De las tensiones entre República Democrática del Congo y Ruanda a un acuerdo entre Bulgaria y Macedonia del Norte, pasando por su «intervención» para un entendimiento entre Israel y Líbano. El mensaje es claro: Macron logra resultados por la paz.

Estos «éxitos» a menudo son relativos, como demuestra el deterioro de las relaciones ruandesas-congoleñas o el limitado margen de maniobra en la guerra entre Armenia y Azerbaiyán, en la Moscú y Bakú no quieren ver mediar París, según un diplomático de la región.

La ofensiva lanzada por Rusia en Ucrania en febrero concentra los esfuerzos diplomáticos del presidente francés, quien «asume» seguir hablando con su par ruso, Vladimir Putin, pese a que otros dirigentes occidentales prefirieron cortar el contacto.

Y mantiene un tono distinto incluso en el campo europeo, insistiendo en la necesidad de lograr en última instancia una «paz» negociada «con el enemigo de hoy», «cuando el pueblo ucraniano y sus líderes lo hayan decidido, en los términos que decidan».

– Un presidente que «escucha» al Sur –

Sin embargo, estos llamados a la negociación molestaron en Ucrania.

Para Bermann, el mandatario «hace bien en no rendirse» y «mantener el contacto», ya que es útil en temas concretos como el acceso de los inspectores internacionales a las centrales nucleares amenazadas por el conflicto o la exportación de cereales.

Pero la exdiplomática reconoce que su tarea es «bastante complicada», máxime cuando su par turco, Recep Tayyip Erdogan, «que no es su mejor amigo», aparece en mejor posición para desempeñar el papel de mediador con eficacia.

Michel Duclos, consejero especial del centro de reflexión Instituto Montaigne, se muestra más severo con el inquilino del Elíseo, quien «creyó durante mucho tiempo que sus relaciones personales, su capacidad de convencer harían que Putin se moviese».

«Fue honorable, pero evidentemente fue un error de análisis», dice este exembajador, lamentando que Francia se exponga así a la desconfianza de varios aliados europeos, pero también de Washington.

Pero, en cambio, el jefe de Estado gana en «credibilidad» cuando pide, como hizo en la ONU, «un nuevo contrato entre el Norte y el Sur», instando a los líderes mundiales a rechazar el «imperialismo» de Rusia, según Duclos.

El presidente argentino celebró así el jueves antes de reunirse con Macron que «en el centro del mundo», haya un mandatario con «capacidad de escuchar a los países del Hemisferio Sur y en particular de América Latina».

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Macron, un presidente-mediador de "éxitos" agridulces

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