El ministro de Economía, Sergio Massa, sorprendió a propios y extraños cuando, el fin de semana, confirmó que ya hay 7 empresas que están dispuestas a sumarse al plan Precios Justos -congelamiento de 2000 productos por 120 días- y que además aceptan imprimir el precio fijo en los paquetes de los productos. Es que esa información, según confiaron a Página I12 fuentes oficiales, sólo la sabía el ministro. Es que el tigrense, obsesivo en casi todas las cuestiones de la gestión, se metió a hablar con algunas empresas en forma directa para exigirles que estén, mientras la negociación formal se sigue dando entre las compañías del consumo masivo y la secretaría de Comercio. 

En paralelo, se trabaja técnicamente en dos estímulos cambiarios para el comercio exterior para las empresas que se comprometan con el congelamiento y con el abastecimiento, que es clave para el éxito del asunto. 


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No es la primera vez que pasa la intevención directa del ministro y no sólo en este caso, sino en general. Suele manejarse Massa con un equipo de colaboradores que pivotean en varios frente de manera articulada en varios temas. Algunos de ellos, el titular de Aduanas, Guillermo Michel; el secretario de Industria, José Ignacio De Mendiguren y el titular de Comercio, Matías Tombolini. En el caso de Precios Justos, Massa ya se había visto cara a cara con 6 de las grandes firmas del consumo. En esa ocasión recibió a Molinos, Quilmes, Arcor, Mastellone, Unilever y Procter and Gamble. Eso fue bastante antes de que se pensara en Precios Justos. 

El asunto aquí es que esas 7 empresas con las que Massa habría cerrado y de las que se desconocen los nombres, son sólo una parte de las 20 firmas del consumo masivo que producen todos los bienes de la canasta básica. Y el cambio de packaging sigue siendo una traba: en esas charlas, una de las empresas aseguró que cuando la ex secretaria de Comercio, Paula Español, pidió una política similar, tardaron las empresas tres meses en modificar los sistemas para imprimir el paquete. Naturalmente, las firmas muestran esconden las cartas. Un caso, para evadir Precios Cuidados, esas mismas empresas crean productos mellizos, con variaciones menores de peso neto o componentes, y reimprimen paquetes en tiempo récord. 

«Esto se va a implementar en algún momento de noviembre», dijo a este diario un funcionario que está en el tema, negando que se vaya a cerrar el programa esta semana para tenerlo activo el primer día del mes próximo, que era la idea inicial. Massa quiere que el congelamiento llegue al menos hasta febrero del año próximo. La fecha no es caprichosa porque allí se juega la inflación del 2023: normalmente, enero y febrero suelen ser meses de inflación más moderada, y el Gobierno busca que esa moderación sea más firme para que la base del año próximo sea baja. 

En paralelo, y si bien está en estado embrionario, el ministro y Tombolini trabajan en dos esquemas de estímulos para los que entren al congelamiento. El primero, garantizarles dólares para insumos a las empresas que firmen el compromiso. En ese pelotón entran, sobre todo, las multinacionales. Hay dos en particular que tienen problemas de insumos: Procter y Unilever. 

El segundo estímulo es la posibilidad de que haya una especie de nuevo desdoblamiento cambiario. A priori lo llaman «dólar góndola» y tiene que ver con un pedido que hicieron algunas alimenticias que exportan de tener un tipo de cambio diferencial para esas operaciones. «Se está estudiando», admiten en el Gobierno. Hasta el momento, Economía desdobló el dólar soja, el dólar tecno, el dólar Coldplay (espectáculos en vivo) y el dólar Qatar, que encareció el costo de los viajes y consumos en el exterior. 

Otro tema que aún no se definió es dónde se encontrarán los Precios Justos. En Comercio creen que si no se hace un acuerdo para que estén en los comercios de cercanía, almacenes y supermercados chinos, el alcance y la representación serán limitadas. Por ahora, sólo está garantizado que estará disponible en las cadenas grandes nucleadas en la Asociación de Supermercados Unidos (ASU), que incluye a Chango Más, Carrefour, Coto, Disco y Jumbo, entre otras. Y se negocia con la Federación de Almaceneros de la provincia de Buenos Aires para ver si se llega a implementar en esos locales barriales. 

Source: economia – pagina 12

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