WASHINGTON.- Estados Unidos y China quedaron envueltos en un nuevo pico de tensión a raíz de un misterioso globo chino, descripto por Washington como un instrumento de “vigilancia” que violó su soberanía y por Pekín como un “dirigible civil” utilizado para investigación científica, que apareció sobre Montana, en el medio oeste del país, donde se encuentra un complejo militar con 150 silos con misiles intercontinentales. La presencia del globo gatilló una crisis, y luego los contactos entre ambos gobiernos, Estados Unidos dijo que la incursión del globo era “inaceptable” y acusó a Pekín de un “acto irresponsable”, dejó latente la posibilidad de derribarlo, y anunció la suspensión de una visita a China de dos días del secretario de Estado, Antony Blinken, durante la cual tenía previsto ver al presidente Xi Jinping.

El episodio ofreció uno de los contrapuntos más dramáticos de los últimos tiempos entre las dos superpotencias globales, y marcó un nuevo deterioro en la relación bilateral días después de que China se quejara públicamente de la decisión de Estados Unidos de ampliar su presencia militar en el sudeste asiático con la instalación de nueve bases militares en Filipinas, frente al mar del sur de China.

Luego del reclamo de Estados Unidos por el supuesto globo espía, China admitió que el globo era chino y lamentó el incidente, pero dijo que había ingresado a Estados Unidos por accidente, debido a los vientos y el clima, y que se trataba de un instrumento de investigación meteorológica. El gobierno de Biden rechazó categóricamente las explicaciones de Pekín, insistió en que es un globo “de vigilancia” con fines de inteligencia, que había violado la soberanía y el espacio aéreo norteamericano y el derecho internacional, y dijo que su presencia era “inaceptable”. Notablemente, el Pentágono dijo que no es la primera vez que ha detectado este tipo de globos, pero diferenció a este aparato al remarcar que ha pasado “más tiempo” sobre el territorio norteamericano que los anteriores.

El globo, que sobrevuela a alta altura y fue rastreado por aviones norteamericanos F-22, podía ser visto desde la superficie y, de hecho, fue filmado por varias personas en Montana. Viajó desde China hacia Alaska, y llegó hasta Montana luego de recorrer el noroeste de Canadá, indicó el Pentágono. El globo continuaba volando hacia el este del país. Estados Unidos y Canadá pusieron en alerta al Comando de Defensa Aeroespacial de América del Norte (Norad, según sus siglas en inglés) para seguir sus movimientos. El presidente, Joe Biden, fue informado por primera vez sobre la presencia del globo el martes, y decidió de momento descartar derribarlo siguiendo una recomendación del Pentágono ante el riesgo de que los restos caigan sobre civiles. Pero esa posibilidad quedó latente.

“Lo estamos monitoreando de cerca y mantenemos todas las opciones sobre la mesa”, advirtió la vocera presidencial, Karine Jean-Pierre.

Blinken se comunicó con su par de China, Wang Yi, para confirmarle la decisión de suspender su viaje, y le dijo que tomó nota de la declaración de arrepentimiento de la República Popular China, pero transmitió que se trata de un “acto irresponsable” y una clara violación de la soberanía de Estados Unidos y el derecho internacional que socava el propósito de su viaje, indicó el Departamento de Estado.

El Pentágono informó el jueves por la noche que había detectado y estaba rastreando un “globo de vigilancia de alta altitud”, que se movía muy por encima del tráfico comercial, y que se habían puesto en contacto con el gobierno chino para comunicar la gravedad del descubrimiento por la violación del espacio aéreo norteamericano. El Pentágono dijo que actuó de inmediato para evitar que el globo recolectara información sensible, sin dar más detalles, y rechazó de manera tajante las explicaciones de Pekín.

“La realidad es que sabemos que es un globo de vigilancia. Sabemos que el globo ha violado el espacio aéreo de Estados Unidos y el derecho internacional, lo que es inaceptable. Lo hemos dicho directamente a China en múltiples niveles”, señaló el secretario de prensa del Pentágono, Pat Ryder, en una conferencia de prensa el viernes en Washington.

Ryder señaló que el globo no representa una amenaza para el país, y reiteró que, de ser derribado, los restos podrían herir civiles. El globo vuela a unos 60.000 pies de altura –unos 18.000 metros–, amplió el vocero, por encima de la altitud de los vuelos comerciales, se mueve hacia el este del país, es “maniobrable” –aunque Ryder no indicó cómo funciona–, y estará sobre Estados Unidos “durante unos días”.

La respuesta de China

El gobierno chino admitió que el globo era de China, pero negó que se trate de un aparato de inteligencia.

Pekín dijo que era un “dirigible civil utilizado para investigación, principalmente con propósitos meteorológicos”, según indicó un vocero del Ministerio de Relaciones Exteriores, sin identificación, en un mensaje publicado en Internet. El gobierno chino culpó al clima por el desvío del globo, y esgrimió que había volado hasta el territorio de Estados Unidos debido a razones de “fuerza mayor”.

“El dirigible es de China. Es un dirigible civil utilizado con fines de investigación, principalmente meteorológicos. Afectado por los vientos del oeste y con una capacidad limitada de autodirección, la aeronave se desvió mucho de su curso previsto. China lamenta la entrada no intencionada de la aeronave en el espacio aéreo estadounidense debido a fuerza mayor”, indicó el mensaje del Ministerio de Relaciones Exteriores.

El pico de tensión ocurre justo luego de que China se quejó a viva voz por el anuncio de Estados Unidos de ampliar su presencia militar en Filipinas, uno de los países con los que China mantiene una disputa de soberanía sobre el mar del sur de China. Esta semana, Estados Unidos y Filipinas, un país donde se cometen graves violaciones a los derechos humanos, anunciaron un nuevo entendimiento para acelerar la implementación de un acuerdo de cooperación militar que le permitirá al Pentágono desarrollar hasta nueve bases en el país asiático, cuatro más de las previstas originalmente, un giro que le dará a la primera potencia global una amplia presencia militar en la región por primera vez desde el siglo pasado. El anuncio fue recibido con un fuerte malestar en Pekín. Mao Ning, vocero del Ministerio de Relaciones Exteriores de China, acusó a Estados Unidos de amenazar la paz y la estabilidad en la región.

Estados Unidos y China mantienen una fuerte rivalidad geopolítica con varios frentes de tensión. Entre los principales focos de conflicto aparece la disputa entre China y varios países sobre el mar del sur de China, la amenaza latente a una invasión de China a Taiwán, las disputas comerciales entre ambos países y el robo de tecnología de China a Estados Unidos. Biden ha intentado mantener acotada las tensiones entre ambas naciones con una política de “rivalidad administrada”.

Máxima tensión entre EE.UU. y China: versiones cruzadas y crisis por el supuesto globo espía
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