Al interés de capitales chinos por poner un pie en puertos argentinos con el propósito de brindar apoyo en servicios logísticos a la flota asiática que opera en la milla 201, adyacente a la zona económica exclusiva argentina, en los últimos tiempos se han acoplado voces locales a favor de tal iniciativa.

Las miradas se centran en el astillero de Comodoro Rivadavia, donde oportunamente empresas chinas se mostraron dispuestas a rescatarlo de las ruinas y ponerlo en valor, y recientemente en un proyecto portuario en Rio Grande, Tierra del Fuego, donde la empresa Mirgor planea una inversión de más de 200 millones de dólares y funcionarios provinciales no ven con malos ojos atender a la flota extranjera como alternativa para generar nuevos puestos de trabajo.

“La operación de pesca sin apego a las reglamentaciones argentinas de administración de los recursos pesqueros de esta flota, agregando el reconocimiento para pescar en la milla 201 al permitirle el ingreso a nuestros puertos y otorgando autorización para descargar en Argentina, pondría en gravísimo estado a la flota nacional”, señala uno de los párrafos de la nota que desde la Intercámara de la Pesca elevaron el pasado 30 de noviembre al subsecretario de Pesca, Carlos Líbeman.

Solicitamos que se tomen las medidas necesarias para impedir se permita brindar servicios y apoyo logístico a buques extranjeros que operen fuera de la zona económica exclusiva argentina”, puntualizaron en la misiva al Subsecretario.

La Intercámara es un espacio que aglutina a casi la totalidad de las cámaras empresarias de una industria que el año pasado exportó casi 500 mil toneladas y generó 1990 millones de dólares en exportaciones, principalmente de langostino, merluza y calamar.

Justamente los más de 350 barcos que el año pasado operaron en la zona adyacente a nuestro caladero son barcos que pescan calamar, el mismo recurso que capturan los 72 barcos poteros argentinos y que termina en el mismo mercado internacional. Este año la flota argentina capturó más de 170 mil toneladas de calamar. Se estima que la flota extranjera, un poco más.

“Pensar en facilitar la tarea a esta flota creemos que no está bien”, aseguró Darío Sócrate, gerente de CAPA, la cámara que agrupa a las empresas poteras. “El problema no es solo desde lo biológico, hay intrusiones a nuestra zona económica exclusiva, no respetan zonas ni períodos de veda… esto no puede ser reconocido y promovido”, subrayó

Sonia Castiglione es ministra de Producción y Ambiente de Tierra del Fuego. La funcionaria defiende la posibilidad de que el futuro puerto de Rio Grande atienda barcos que operan en la milla 201. “Lo veo como una oportunidad de trabajo en los territorios: hoy Malvinas, Punta Arenas y Uruguay ofrecen servicios y nosotros la vemos pasar”, dijo Castiglione en una entrevista concedida a Revista Puerto.

En realidad lo que hace puntualmente Uruguay en el puerto de Montevideo, como socio del Mercosur, es polémico, aunque tampoco desde la Cancillería argentina han elevado alguna queja formal .

“Si no esta bien que los uruguayos presten servicio a toda esta flota por qué lo tendríamos que hacer en puertos argentinos”, se preguntan en la industria pesquera.

“Entendemos que los políticos de determinadas regiones necesiten generar empleo para sus habitantes y mejorarles su calidad de vida. El punto es quién ayudamos generando el trabajo que necesitamos. Ayudamos a flotas subsidiadas que hacen pesca ilegal, no declarada y no reglamentada y cuya captura compite de manera desleal con la de los barcos argentinos”, advierte el Gerente de CAPA.

Qué consecuencias creen las cámaras que tendría generar un apoyo portuario a buques extranjeros que operan en la milla 201. Abaratamiento aún mayor de los costos operativos, se fomentarían más capturas en aguas adyacentes ya que la cercanía de nuestros puertos frente a puertos extranjeros como Montevideo implica ahorro en días de navegación y por lo tanto, más días de pesca, lo que implica mayor eficiencia en la actividad.

“Abaratar costos, produciendo más y con mejores herramientas es algo que todo armador pesquero desea. Pero resulta inadmisible concedérselo a la competencia ya que en el corto plazo nos sacará del mercado”, resaltaron desde la Intercámara.

Las decisiones que ha tomado el Consejo Federal Pesquero sobre la temporada calamar 2023 parecen ir a contramano de permitir que China ponga un pie en los puertos argentinos.

El Cuerpo, que tiene representantes de todas las provincias con litoral marítimo, estableció un estímulo para los barcos que vayan a pescar al sur del paralelo 49°S. Podrán hacerlo desde el 2 de enero, cinco días antes que el resto de la flota cuando se habilite la unidad de manejo al sur del 44°S

“Esa medida tiene como finalidad que la flota nacional pueda pescar el calamar del stock sud patagónico antes que salga de la plataforma y pueda ser pescado por la flota extranjera sobre la milla 201 y en Malvinas”, explica Sócrate.

No parece coherente que por un lado el CFP intente desalentar a la flota extranjera y que pesquen mucho menos calamar, y por el otro, que autoridades provinciales piensen en otorgarles facilidades para el uso de instalaciones portuarias nacionales.

“Deberíamos ser más creativos y generar trabajo con cuestiones que no atenten contra los propios intereses del país”, pidió por último el Gerente de CAPA.

La palabra oficial

Consultado por La Nación, el subsecretario de Pesca, Carlos Liberman, rechazó cualquier posibilidad de que la flota extranjera que opera sobre la milla 201 pueda recibir servicios logísticos en puertos nacionales. “No ingresan. “Son una competencia desleal para nuestra flota”, aseguró la autoridad de aplicación en materia pesquera.

“Nuestro modelo consiste en el desarrollo de la industria nacional, con buques matriculados en la argentina, con pabellón nacional, que descargan sus capturas en nuestros puertos y cuyas capturas queremos que se industrialicen enteramente aquí antes de comercializarse”, explicó el funcionario, quien destacó el hecho que la OMC haya prohibido los subsidios a buques que pescan en áreas no reguladas y lejanas, como en este caso.

Milla 201: la flota extranjera quiere proveerse en los puertos argentinos
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