DOHA (enviado especial).- El estadio Al Bayt es el más alejado del centro de Qatar. La estructura que asemeja una imponente carpa nómade en el medio del desierto ya se transformó en una verdadera caldera roja. Los hinchas de Marruecos llegaron en las últimas horas a la capital del Mundial en busca de hacer historia: ser el primer representante africano y del mundo árabe en jugar la final de una Copa.

Pero no solo vivieron hoy la posibilidad de enfrentar a la Argentina de Leo Messi en el partido decisivo de Qatar 2022. También buscaron eliminar a Francia, su antiguo colonizador, país con el que mantienen lazos afectivos pero también una fuerte disputa que comenzó hace más de un siglo y que atraviesa el presente. Temen incidentes en Europa, pero también por la presencia en Doha de Emmanuel Macron.

Finalmente, el partido fue para los franceses. Ganaron 2 a 0, con goles de Hernández y Muani.

El marroquí Ashraf Hakimi y el francés Kylian Mbappé

El marroquí Ashraf Hakimi y el francés Kylian Mbappé

La eliminación de España y Portugal a manos de la sorprendente selección marroquí generó una ola de orgullo en el país del norte africano. A la histórica saga de guerras y conquistas que comparten esos países a través de los siglos, se suma un presente atravesado por los conflictos migratorios. Los marroquíes son considerados ciudadanos de segunda en la rica Unión Europea y cada conquista de su selección se grita más que un gol.

Además, el mundo árabe volcó su favoritismo sobre el primer representante en llegar tan lejos en un Mundial. Por eso, hubo en Doha hinchas llegados desde Marruecos, pero también desde Arabia Saudita, Irak o Egipto.

En 1912, Francia firmó el Tratado de Fez con el sultán Abdul Hafiz para establecer en Marruecos un protectorado que luego se transformó en colonia. Durante la Primera Guerra Mundial, Francia reclutó a unos 40.000 soldados marroquíes para luchar en su Ejército. En la Segunda Guerra, como pasó en varias colonias, comenzaron los movimientos independentistas. En Marruecos fueron ferozmente reprimidos por las fuerzas francesas, que incrementaron el odio entre los ciudadanos del norte de África. Recién a mediados de la década del 50, Marruecos logró la independencia.

Se estima que cerca de un millón de personas de origen marroquí viven hoy en Francia, donde el año pasado una medida unilateral instaurada por Macron generó olas de protestas a ambos lados del Mediterráneo. El gobierno francés redujo en forma drástica la cantidad de visados que otorgaba a ciudadanos marroquíes, tunecinos y argelinos para que visiten a sus familiares en Europa. El argumento de París es que esos gobiernos no cooperan para combatir la inmigración irregular. Pero los marroquíes acusaron a las autoridades francesas e iniciaron protestas.

Macron estuvo hoy en el estadio Al Bayt. En Francia, sabían que un potencial triunfo del seleccionado africano tendría un gusto más allá de lo deportivo. Y por eso extremaron las medidas de seguridad para su presidente pero también para proteger las calles de las principales ciudades francesas ante el temor de desmanes. “Se movilizarán 10.000 policías y gendarmes. 5000 en la región parisina, sobre todo en los alrededores de los Campos Elíseos, y 5000 fuera de esa región parisina”, anunció el Ministerio del Interior. El sábado pasado, cuando Marruecos se impuso ante Portugal y Francia ante Inglaterra, las hinchadas de ambos planteles salieron a festejar en París y hubo desmanes en los Campos Elíseos.

Euforia marroquí

Las celebraciones ante los reiterados triunfos de los marroquíes se replicaron en más ciudades de Europa, como también en otras naciones árabes. Es que llegaron como la Cenicienta del grupo F, donde la generación de oro belga y el último subcampeón, Croacia, tenían todos los boletos para avanzar. Pero la historia fue diferente. Triunfo ante Bélgica y Canadá en la fase grupos, eliminación por penales ante España y victoria sobre Portugal el sábado pasado.

Morocco supporters celebrate after their team won the Qatar 2022 World Cup round of 16 football match between Morocco and Spain at the Education City Stadium in Al-Rayyan, west of Doha on December 6, 2022. (Photo by Kirill KUDRYAVTSEV / AFP)

Los seguidores de Marruecos pintan de rojo las tribunas de los estadios en Doha (KIRILL KUDRYAVTSEV/)

El equipo estaba invicto en el torneo, hasta hoy, con cuatro victorias y un empate. La mayoría de los hinchas de Marruecos que llegaron a Qatar -se estima que eran unos 25.000 hasta el partido con Portugal- no pueden creer lo que vivieron.

La alegría contagió por un grupo de jugadores que participa en las principales ligas europeas y que siempre creyó en su potencial. En-Nesyri juega en el Sevilla con el arquero Bono, el de acento argentino y fanático de River; y Hakimi, la figura del equipo, comparte plantel con Lionel Messi en el Paris Saint-Germain.

Los leones del Atlas, llamados así por una especie del felino que habitaba esa zona del norte africano, se transformaron en la sorpresa de este Mundial.

Mundial Qatar 2022. Marruecos-Francia: una historia de odios, lazos comunes y temor a incidentes
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