Emergente de la nueva escena urbana mexicana, Bernardo Ortiz, Alak, es un joven cantautor nacido en Torreón, estado de Coahuila, al Noroeste del país azteca. Recién llegado del DF, desembarcó en Buenos Aires para difundir su proyecto musical, un trabajo que llevará a cabo durante este 2023 y que ya empezó a plasmar en “Zolo”, primer tema de su segundo álbum que anticipa, marcará una nueva etapa de su carrera.

Llegué hace apenas dos días y tengo mucha expectativa por conocer la Argentina, uno de los exponentes más importantes de música trap que marcó una pauta generacional muy chida en la música urbana. En México se escucha muchísimo el rap y el trap argentino, músicos como Khea, Paulo Londra, Duki, Nicki Nikole, Bizarrap, L-Gante son referentes. Quiero aprender de lo que hay aquí para poderlo implementar en mi música y seguir creciendo, y así en el corto plazo dar shows aquí en la Argentina, en Colombia, conocer más Latinoamérica, conectar más con esta cultura”, cuenta el cantante sentado a la mesa de un bar, en diálogo con LA NACION.

Y añade: “Desde chiquito me moría por conocer la Argentina, y ahorita estoy muy contento de estar por acá. Siempre tuve curiosidad por probar su carne, y a medida que fui creciendo me interesó cada vez más la escena local. Me ha llamado muchísimo la atención la forma en la que trabajan ustedes, mis videos han sido producidos en su mayoría por argentinos, y desde el comienzo me interesó cómo se mueven en el campo creativo, son muy buenos de verdad”, advierte Alak.

Consultado sobre cómo nació su vocación por la música, asegura que desde pequeño siempre le gustó escribir, cuando en el colegio le hacían volcar al papel las cosas que sentía, y desde entonces se hizo la costumbre. Afirma que al día de hoy se siente muy libre con el papel, y luego no le resulta tan difícil adaptarlo a la música.

"Mis letras son auto referenciales, me gusta mucho esta faceta de esponja", confiesa Alak

«Mis letras son auto referenciales, me gusta mucho esta faceta de esponja», confiesa Alak (Santiago Filipuzzi/)

“Empecé a cantar en fiestas y a participar en batallas de freestyle, pero nunca fui tan bueno, entonces empezaba a meter pluma para irme soltando. Luego empecé a freestylear cantando, escribía y escribía y escribía. Mis letras son auto referenciales, me gusta mucho esta faceta de esponja. Si salgo y tengo experiencias bien chido, luego las exprimo, me gusta dejar en el papel todas las experiencias que he tenido. Hay mucho de salir, agarrar cosas de afuera y luego encerrarme y meterlas. Pasan cosas buenas, pasan cosas malas, todo lo que pase siempre te suma para seguir escribiendo. Fue así que un día me escucharon unos amigos que hacen funk y me invitaron a un estudio. Llegué ahí, empecé a maquetar, y me gustó muchísimo la sensación de poder crear y ver mi letra ya plasmada en un beat, me encantó”, recuerda.

Inició de su carrera escribiendo Boom bap, un subgénero y estilo de producción musical que se destacó en la Costa Este de Estados Unidos durante la época dorada del hip hop desde finales de los años 80, y R & , pero con el correr de los años y bajo nuevas influencias fue desarrollando una identidad musical propia como resultado de la fusión de distintos géneros.

En 2017 incursionó en el rap, luego siguió explorando para imprimir su esencia en cada una de sus canciones. Fue así que, transcurridos los primeros años de hacer música en su tierra natal, viajó a la ciudad de México para buscar nuevas oportunidades, y junto al productor José Miguel Velásquez compuso y grabó su primer álbum Volumen 1.

En enero de 2022, presentó “Mala vida”, su primer sencillo editado sólo en plataformas digitales, a las que siguieron las 10 canciones que integran su primer álbum, seis de ellas con videos disponibles en YouTube.

“El Volumen 1 fue una primera búsqueda musical, intenté con muchísimos géneros con los que me sentía más a gusto. Creo que fue una etapa más comercial, hice un poquito de pop, le metí urbano, todas estas cosas, y me sirvió mucho para ver qué me gustaba más, por qué línea seguir. Fue un álbum muy cantado, no tanto de rapear, entonces también tuve que desarrollar mucho la voz para poder aguantarlas en el escenario”, admite el cantante mexicano, además de colaborar con raperos de la escena como Phyzh Eye, Haro, Mime 871 y Vice, fue telonero de artistas como Molotov y Geassasin. Desde entonces ha continuado con su proyecto musical trabajando con el Panque (director musical de Santa Fe Klan), Dazzo y Dunowho.

“Todo se volvió un poquito más rápido por lo que nuestra generación está acostumbrada, y ahorita no suele haber tantos músicos en el momento de grabar la canción. Por ejemplo, a mí me gusta mucho las guitarras en todos mis beats, pero no las metemos en el momento de estarlo grabando, sino que en otra sesión llevamos un guitarrista para que meta las líneas cuando la canción ya está armada. Cuando toco en vivo invitamos bailarines para meter más show, y en la medida que podamos, la idea es poder sumar a los músicos también y no sólo la pista, pasa que ahorita tampoco le puedo poner tanto presupuesto, pero de a poquito se van a ir sumando las cosas”, asegura y se autodefine como “un rapero que hace trap, esa mezcla del hip hop tradicional, mezclado con unos beats un poquito más movidos, como una rama del hip hop más adaptada a lo que se escucha más actualmente”, señala el cantante de apenas 22 años y una promisoria carrera por delante en la escena urbana.

Bernardo Ortiz se define como "un rapero que hace trap, esa mezcla del hip hop tradicional, mezclado con unos beats un poquito más movidos"

Bernardo Ortiz se define como «un rapero que hace trap, esa mezcla del hip hop tradicional, mezclado con unos beats un poquito más movidos» (Santiago Filipuzzi/)

Y concluye: “Creo que la fusión exacta de los sonidos que me gustan la empecé a encontrar en esta segunda etapa, en la que me estoy involucrando un poquito más el rap con el trap y el funk. Va a ser un trap mucho más punk, y para eso quiero agarrar estéticas muy chidas, que tengan una comunicación muy cruda sin ponerle tantas flores a las cosas, porque creo que se acostumbra mucho a que el artista se comunique con pincitas con su público, y me gustaría poder comunicarme con la gente de tú a tú, como creo que debería de ser”.

Música urbana. ¿Quién es Alak, el trapero mexicano que llegó para conquistar a los argentinos?
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