El directorio del Fondo Monetario Internacional (FMI) aprobó las metas correspondientes al segundo y tercer trimestre del programa vigente con la Argentina. De esta forma, el organismo realizará un nuevo desembolso de 3861 millones de dólares, que el gobierno nacional usará reponer reservas que se utilizaron para pagarle al propio Fondo.

Según un comunicado emitido por el FMI, el directorio del organismo “evaluó que las acciones decisivas recientes fueron cruciales para estabilizar los mercados, reconstruir la confianza y asegurar objetivos cuantitativos clave, incluyendo el piso de finales de septiembre para las reservas internacionales netas y el techo del financiamiento del déficit fiscal”. 


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La situación del tercer trimestre estuvo marcada por el doble cambio en la gestión económica, de Martín Guzmán a Silvina Batakis y luego el arribo de Sergio Massa. El proceso se dio en medio de una crisis cambiaria y financiera, que hizo que la inflación diera un nuevo salto y hasta amenazó la propia gobernabilidad del Frente de Todos.

Sin embargo, la nueva cohesión política dio algunos frutos y las metas del tercer trimestre, que hace unos meses parecían imposibles, se cumplieron. Batakis y Massa apretaron los tornillos del déficit fiscal y redujeron deuda flotante, lo cual dio cierto aire a las cuentas, sumado al canje de deuda que redujo necesidades de financiamiento monetario. Sin embargo, fue el dólar preferencial para el sector sojero lo que dio vuelta el panorama de las reservas y también de los ingresos fiscales en el mes. 

Meta fiscal

El acuerdo con el FMI establece como techo máximo del déficit del Sector Público Nacional de base caja el equivalente al 2,5 por ciento del PBI en pesos para 2022. Del mismo modo que el resto de las metas, ésta se descompone resultados trimestres.

El Centro de Estudios de Economía Política (CEPA) explica que «en el segundo trimestre, la meta fiscal se cumplió por escaso margen gracias a la utilización de tres recursos contables: 1) se reasignó la descomposición trimestral para dar más margen al segundo trimestre; 2) se recalculó el PBI nominal con una inflación superior a la proyectada, lo cual modifica el déficit objetivo medido en pesos corrientes; y 3) se ‘patearon’ todos los pagos de caja, generando un salto importante en la deuda flotante. En suma, estas herramientas permitieron salvar la meta del segundo trimestre, pero dejaron problemas para los trimestres siguientes». 

El principal elemento que jugó a favor del cumplimiento de la meta fiscal del tercer trimestre fue el ingreso fiscal extraordinario que generaron los derechos de exportación sobre la soja, cuyos stocks se liquidaron en septiembre gracias al dólar preferencial. Según los datos de la AFIP, el mes pasado las retenciones a las exportaciones de soja presentaron una suba interanual del 489 por ciento respecto a septiembre del 2021, al acumular un monto de 434.033 millones de pesos.

Reservas

El FMI impone al país una acumulación de 5,8 mil millones de dólares a fin de 2022, lo que implicaría llegar a un nivel de reservas netas de 8,1 mil millones de dólares para fin de año. En su momento, el staff del organismo confirmó que la meta del segundo trimestre, que consistía en alcanzar, al menos, los 5,3 mil millones de dólares, no se había cumplido.

Sobre ese faltante se montó el fuerte deterioro de las reservas que se produjo en medio de la corrida que se llevó puestos a Guzmán y a Batakis. En ese escenario, se requirió la acumulación de 5 mil millones de dólares en un mes –la meta que se puso Massa en su debut como ministro– para lograr llegar a 5,9 mil millones netos.

La situación cambió drásticamente con la implementación del dólar soja. Esta medida permitió al BCRA retener alrededor de 5 mil millones de dólares y por ello alcanzar los requerimientos del FMI.

Emisión

«La situación heredada por Batakis y luego por Massa era crítica. Sin embargo, la recuperación del financiamiento neto en el mercado y el posterior canje de deuda realizado por el equipo de Massa lograron despejar los vencimientos de deuda y poder obtener pesos en el mercado. Al no tener vencimientos e ir convergiendo fiscalmente, no hubo necesidad de volver a recurrir a la emisión en el trimestre«, explica el CEPA. 

De cara al último trimestre, la meta de emisión monetaria vuelve a lucir desafiante porque los vencimientos de deuda del último bimestre del año son muy elevados y conseguir financiamiento neto en dichos meses se muestra complejo, agrega el informe del centro de estudios.

Source: economia – pagina 12

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