Las grandes dificultades que enfrentó el Gobierno para conseguir que el mercado le financie su déficit en los últimos dos meses llevaron a la “gestión Massa” a apelar a la “contabilidad creativa” para tomar fondos del Banco Central (BCRA). Es un recurso que ya había usado otras dos veces -y por montos aún mayores- su antecesor en el cargo, Martín Guzmán.

Se trata de la venta de los Derechos Especiales de Giro (DEG) recibidos del FMI por el Tesoro a esa entidad para poder hacerse de pesos sin incumplir el límite de emisión estipulado en el acuerdo vigente con ese organismo ni (sólo en lo formal) la promesa lanzada por Sergio Massa al iniciar su mandato de no pedirle más dinero a la entidad comandada por Miguel Pesce.

Lo “vendido” al comprador “cautivo” fue el equivalente a unos US$1180 millones. Eso llevó al BCRA a transferirle $200.229 millones, cifra equivalente al 0,3% del PBI y a entre 37% y 40% del déficit primario que el mercado proyecta presentarán las cuentas públicas al cabo de este último mes del año.

Todo se conoció en una jornada en la que el Gobierno buscará en el mercado unos $405.000 millones para pagar la deuda que le vence en los próximos días, para lo que convocó a una subasta para ofrecer ocho instrumentos por vencer antes del final de su gestión. Apela a los recursos que puedan aportar los entes públicos locales que mantengan liquidez y los bancos e inversores institucionales. Pero agrega por primera vez un bono “especial” para importadores. Es posible que eso se tome en cuenta cuando haya que aprobarles, en adelante, la venta de dólares para que puedan hacer compras al exterior al cambio oficial.

La operación no llamó la atención de los analistas, que venían descontando alguna maniobra de este tipo para cerrar los números, en especial tras haber detectado en las últimas semanas que el Gobierno no solo estaba consumiendo buena parte de los pesos que tenían “atesorados” en cuentas del BCRA, sino que había comenzado a postergar pagos a proveedores.

Todo eso es consecuencia de la dinámica que había tomado otra vez el mercado de deuda en pesos. Hay que recordar que la gestión actual de Economía, tras un canje inicial para postergar pagos, había logrado en sus dos primeros meses tasas de financiamiento (rollover) del 200% promedio, es decir, captando de inversores locales hasta $2 por cada $1 que necesitaba para pagar la deuda que a su vez le vencía.

Eso, junto a los aportes fiscales que trajo consigo el primer dólar soja, le permitió armar una caja que se comenzó a vaciar desde octubre en adelante, cuando el rollover cayó a la mitad, es decir, solo se consiguieron recursos para pagar que vencía, mientras el rojo fiscal (a pesar de haberse achicado) se mantuvo en alto nivel y con tendencia a volver a aumentar en diciembre.

Eso se confirmó hoy, al conocerse que a través del Decreto 829, norma con un anexo de 628 páginas en la que explicita la distribución de las nuevas partidas de gastos, la administración de Alberto Fernández amplió el presupuesto 2022 en más de $1,5 billones.

Lo que se ve ahora es lo que se había visto antes y consecuencia lógica de los problemas para conseguir financiamiento. La venta de DEG para fabricar pesos es un recurso al que este Gobierno ya apeló tres veces y las gestiones kirchneristas, cuatro, considerando el antecedente de 2009 en que se inspiraron”, explica el economista Gabriel Caamaño, director del Estudio Ledesma.

“Este movimiento resulta muy similar al realizado a fines de mayo de este año por 0,45% del PBI, que le ayudó a dibujar el cierre de las cuentas en junio”, hizo notar a su vez hoy Delphos Investmet en su informe diario, apuntando que el impacto monetario de esta operación es diferido, ya que se producirá cuando “los fondos sean utilizados por el Tesoro en las próximas semanas”.

Aquella vez se trató de algo más de $322.000 millones, ingreso que luego el Tesoro usó para cancelar Adelantos Transitorios (AT) recibidos del BCRA para no vulnerar el límite permitido por la Carta Orgánica para esa asistencia y, a la vez, quedar en condiciones de hacerse en los siguientes 40 días seis nuevos AT por $572.000 hasta dejar absolutamente agotado ese cupo.

“Desde el 8 de julio pasado, cuando durante la gestión de Martín Guzmán le transfirieron $140.000 millones en AT, la emisión por esta vía estuvo dormida. Pero solo en los primeros siete meses de 2022 ya se habían sumado unos $620.000 millones”, recuerda el economista Amílcar Collante (Cesur).

“Lo que vendido al BCRA son DEG que el Gobierno recibió del FMI, como parte del acuerdo de refinanciamiento suscripto, y ya estaban contabilizados en las reservas, por lo que son $200.229 millones de emisión pura”, acota el analista financiero Cristhian Buteler, algo que explica por qué el mercado -pese a la mínima desaceleración que se comienza a notar- ya aguarda para 2023 una inflación mayor a la que se termine registrando este año (99% vs. 99,7%, según el último REM).

Por problemas para financiarse, el Gobierno vuelve a tomar fondos del Banco Central
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