Los casos de depresión y ansiedad aumentaron un 25% tras la pandemia por Covid-19, según el último Informe Mundial de Salud Mental de la Organización Mundial de la Salud (OMS) publicado en 2022. En números, la institución estima que la cantidad de personas que padecen una enfermedad mental asciende a casi 1.000 millones en todo el mundo.

De todos modos, más allá del contexto pandémico, los factores genéticos, psicológicos y las experiencias vitales que pueden influenciar el desencadenamiento de estos problemas de salud mental, si se lo ve desde un enfoque biológico o químico, la aparición de cuadros depresivos y de ansiedad se asocian a las alteraciones en los niveles de dopamina y serotonina en el organismo.

Una idea errónea que hay sobre estos dos neurotransmisores es que se producen y estimulan exclusivamente en el cerebro, lo cual según los profesionales no es del todo cierto ya que abundan las pruebas científicas que demuestran que gran parte de su correcto funcionamiento se debe al intestino. En este se albergan cientos de millones de neuronas y el creciente cuerpo de estudio sobre el tema está ayudando a que se modifiquen las formas de entender y tratar algunas enfermedades.

“En nuestro intestino podemos encontrar muchísimas neuronas y también neurotransmisores -por eso le suelen llamar ‘el segundo cerebro’-. Estos están allí por otro actor importante no mencionado aún que es la microbiota”, dice Juan Pablo Bustamante, doctor, profesor y director académico de Ingeniería Biomédica en Facultad de Ingeniería de la Universidad Austral e investigador del CONICET. Asimismo, añade que la microbiota -también llamada flora intestinal– es el conjunto de todo tipo de microbios que habitan en el cuerpo y producen moléculas importantes para modular la salud.

En la misma línea, explica el Dr. Bustamante que en el caso de los neurotransmisores, específicamente la dopamina, la evidencia muestra que más del 50% se produce en el intestino y que sus niveles pueden estar regulados por la microbiota intestinal a través de distintas moléculas que se van produciendo dentro del canal intestinal.

Sumado a esto, los investigadores de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA) Elaine Y. Hsiao y Thomas C. Fung lideraron una investigación en la que comprobaron que un 90% de la serotonina del organismo humano se produce en el intestino y que esto tiene una gran relación con la microbiota que vive dentro. ¿Cómo hicieron esto? Se centraron en el estudio de las bacterias Turicibacter sanguinis y Clostridia que, según ellos, producen unas moléculas que hacen que las células intestinales generen serotonina. Para comprobarlo modificaron genéticamente a unos roedores para que carecieran de estos dos microorganismos y el resultado fue que estos animales perdieron más del 50% de la producción de serotonina intestinal.

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“Estudios anteriores demostraron que determinados tipos de bacterias aumentan los niveles de serotonina en el intestino, pero el nuestro muestra que las bacterias pueden responder a los medicamentos que influencian la serotonina, como los antidepresivos”, dijo Fung a la revista Nature. Y afirmó que existe una forma única de comunicación entre las bacterias y las células a través de moléculas que, tradicionalmente, son consideradas neurotransmisores.

La evidencia muestra que más del 50% de la dopamina se produce en el intestino y que sus niveles pueden estar regulados por la microbiota intestinal

La evidencia muestra que más del 50% de la dopamina se produce en el intestino y que sus niveles pueden estar regulados por la microbiota intestinal

¿Qué es la dopamina y la serotonina?

La serotonina es un neurotransmisor cerebral encargado de gestionar las emociones, las funciones cognitivas y también regular la función gastrointestinal, dicen los profesionales de OSDE. En la misma línea destacan que la misma es denominada “la hormona del bienestar” debido a las sensaciones de relajación y satisfacción que produce. “Casi el 90% presente en nuestro cuerpo se produce en el intestino, pero también se puede encontrar en las plaquetas y en el cerebro”, explican.

Por otro lado, añaden los profesionales de OSDE que la dopamina es otro de los neurotransmisores y que es especialmente importante para la función motora del organismo. Otras de sus labores son: favorecer el estado de alerta, ayudar al páncreas a liberar la cantidad adecuada de insulina después de comer y ser responsable de la sensación de alegría que se obtiene tras alcanzar un objetivo o una tarea.

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La serotonina es un neurotransmisor cerebral encargado de gestionar las emociones, las funciones cognitivas y también regular la función gastrointestinal

¿Qué alimentos contienen dopamina y serotonina?

Para el Dr. Bustamante maximizar el consumo de alimentos como verduras, frutas y legumbres y evitar carnes y productos ultraprocesados como harinas y azúcares, sumado a mejorar hábitos de estilo de vida son los pilares fundamentales para mejorar la microbiota intestinal y, por ende, de forma directa, la salud. “Hay evidencia científica que demuestra que el tipo de alimentación regula a la microbiota y, por lo tanto, desencadena procesos que ayudan a sanar o que contribuyen a enfermar, dependiendo justamente de cómo sea la alimentación”, justifica el profesional.

Paralelamente, la licenciada en Nutrición, Sofía Martínez (M.P. 5401) añade más comestibles a la lista de alimentos que ayudan a potenciar la producción de dopamina y serotonina. Entre ellos destaca:

  • La avena. Los extractos de avena inmadura o “verde”, elaborados a partir de las partes aéreas superiores de las plantas de avena (Avena sativa L.), tienen una larga historia de uso medicinal, que abarca una serie de indicaciones psicotrópicas, como el insomnio y la ansiedad, detalla una investigación publicada en la revista Nutrients
  • La banana. Un escrito titulado “Cómo aumentar la serotonina en el cerebro humano sin drogas” indica que el cuerpo humano necesita de la vitamina B6 para producir serotonina y, justamente, las bananas son una fuente especialmente rica de la misma
  • Huevos y lácteos. Colaboran con la producción de triptófano y vitamina b6 que son sustancias necesarias para el aumento de serotonina y dopamina en el cerebro, desarrolla la nutricionista. Incluso, en un estudio publicado en el British Journal of Nutrition, investigadores demuestran que los sujetos que consumían la proteína del huevo tenían un aumento en los síntomas similares a la excitación, tiempos de reacción más cortos y un ligero beneficio en la atención sostenida
  • El chocolate. Explica la Lic. Martínez que este alimento está vinculado al neurotransmisor serotonina a través del triptófano. Asimismo, en un análisis compartido en el British Journal of Clinical Pharmacology, estudiosos detallan que el cacao presente en el chocolate induce efectos positivos en el estado de ánimo y reduce el riesgo de accidente cerebrovascular en humanos
  • El pimiento rojo. La capsaicina es un compuesto natural que se encuentra en el pimiento rojo y tiene influencia en las neuronas; se ha comprobado en un estudio publicado en la National Library of Medicine que su consumo presenta efectos beneficiosos al tratar la enfermedad de Parkinson y la depresión
  • Frutos secos. Explica Martínez que las almendras y las nueces son ricas en tirosina -aminoácido crítico que apoya la función cerebral saludable- que está relacionado con el alivio del estrés. Una investigación titulada “Efectos del consumo de nueces sobre el estado de ánimo en adultos jóvenes” comprobó que el consumo de este fruto seco mejoraba el estado de ánimo en hombres sanos

“Es indispensable entender que el cuerpo humano es habitado por millones de microbios que continuamente se encuentran ayudándonos a entrenar el sistema inmune para defendernos de microbios patógenos (como aquellos que provocan enfermedades), produciendo importantes moléculas como la serotonina y dopamina, entre otras”, concluye el Dr. Bustamante.

Serotonina y dopamina: la otra parte del cuerpo en la que se producen y qué alimentos las contienen
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