El productor Carlos Rottemberg, en base a las estadísticas de público del teatro comercial, llega a una conclusión contundente que anticipó un su cuenta de Twitter: “es el mejor verano teatral en la historia de la ciudad de Buenos Aires”. Según las cifras de Aadet, la cámara de empresarios teatrales que preside, las 70.000 entradas vendidas en la primera quincena de enero ya marca una tendencia que no cambiará a lo largo de la temporada. Para trazar una comparativa, en la temporada 2020, justo antes de la pandemia, durante ese mismo lapso se vendieron 42.000 entradas frente a las 70.000 de este año. Tomando los meses de verano, las cifras históricas de venta varían 180.000 a 200.000 tickets. En lo que va del año, casi un tercio ya se vendió durante la primera quincena que es, como el mismo experimentado productor sostiene, la más débil de la temporada.

A diferencia de los que sucede en Mar del Plata y Villa Carlos Paz, en donde se estrenan espectáculos a fines de diciembre, la actividad porteña se suele afianzar recién a partir de la segunda semana de enero. Por lo cual, sospecha, todo indicaría que para la segunda quincena de este mes se superará el número que dejaron los primeros quince días. En diálogo con LA NACION, al analizar la nómina de los diez espectáculos con mayor cantidad de espectadores de la semana pasada, Rottemberg saca otra conclusión: “No hay polarización. Es bueno que muchos comensales se sienten en la misma mesa”.

El combo de este comienzo de año es, sin duda, una sumatoria de verdaderos “tanques” teatrales que definen a este fenómeno. En materia de estrenos, indudablemente la postergada como esperada temporada de Casados con hijos tiene un efecto de peso en la cantidad de espectadores acumulados como alguna vez lo tuvo Stravaganza, la creación de Flavio Mendoza, en la temporada de verano de Carlos Paz de 2011/12. El fenómeno de Casados con hijos, que ya en la preventa marcó cifras históricas, revoluciona la zona de la avenida Corrientes del Bajo. El éxito televisivo llevado al teatro actualmente está haciendo once funciones semanales, cifra que duplica al resto de las obras del circuito comercial. Pero en esta mesaza la comedia que protagonizan Florencia Peña y Guillermo Francella no está sola. A un cuadra, en El Nacional, Adrián Suar y Diego Peretti volvieron la semana pasada con Inmaduros, la obra del circuito comercial con mayor cantidad de espectadores en la temporada pasada (230.000 entradas vendidas). Como apuntaba en su cuenta de Twitter el mismo Rottemberg, Francella y Suar -ex compañeros en las obras La cena de los tontos y Dos pícaros sinvergüenzas- están concretando, al mismo tiempo y pocos metros de distancia, los dos mayores éxitos históricos de sus respectivas carreras en teatro.

El elenco completo de Inmaduros en su vuelta a El Nacional

El elenco completo de Inmaduros en su vuelta a El Nacional

Volviendo al Gran Rex, donde va Casados con hijos, el grupo Les Luthiers estrenó en la ciudad Más tropiezos de Mastropiero, en el Ópera. Se trata del montaje que, a días de iniciar su temporada en Buenos Aires, dio a conocer que se trataba de la despedida de este emblemático colectivo artístico que inició su trayectoria en 1967. Como es costumbre, un nuevo espectáculo de este histórico grupo es otra de las fichas ganadoras. De hecho, según las estadísticas de Aadet que dan cuenta del movimiento de público durante la semana pasada, el último espectáculo de Les Luthiers ocupa la segunda posición en cantidad de espectadores en un podio que encabeza la comedia argenta desplazando a Inmaduros al tercer lugar.

En este panorama tan auspicioso para la escena comercial hay otro título fuerte acostumbrado a poner el cartelito de no hay más localidades. Hace dos semanas también volvió Piaf, el elogiado trabajo protagonizado por Elena Roger que, desde que se repuso el año pasado, siempre se las ingenió para estar en el podio de obras más vistas en los listados estadísticos semanales que da a conocer Aadet. En diciembre, cuando se despidieron antes del descanso de fin de año, festejaron las 100 funciones realizadas siempre entradas agotadas. Piaf se presenta en el Liceo, la sala ubicada a varias cuadras de esa zona de la avenida caliente del Bajo Corrientes. Más allá de la distancia, la obra tiene vínculos con algunas de los espectáculos mencionados. Por empezar, Adrián Suar, el señor de Inmaduros, es uno de sus productores. Hay otra sincronía un tanto extraña: que Elena Roger cante en Piaf “Non je ne regrette rien” no llama la atención para un montaje que recorre la vida de la emblemática cantante francesa. Lo llamativo es que ese mismo tema lo canta también Jorgelina Aruzzi, la nueva vecina de Pepe y Moni Argento, en Casados con hijos.

Hace diez temporadas, justamente en el Liceo, el teatro privado más antiguo de la región, se estrenó Parque Lezama, la obra que protagonizan Luis Brandoni y Eduardo Blanco. A lo largo de sus diversas presentaciones en Buenos Aires, en el interior como en Madrid esta historia de amistad fue vista por más de 300.000 personas. Desde hace unos días, la comedia que narra la improbable amistad de un histórico militante del Partido Comunista y un eterno cultor del “no te metas” se presenta en el Politeama, la sala más nueva de la ciudad que pertenece a Juan José Campanella, encargado de la versión y de la dirección de Parque Lezama, y que está a cuatro cuadras del Liceo, sobre la misma calle Paraná, y es el cuarto espectáculo más visto de la semana pasada seguido por Piaf. El top ten se completa con Tom, Dick & Harry, la comedia que marcó el debut como director de Nicolás Cabré y en la que actúa Mariano Martínez, que está teniendo un buen arranque de temporada; Dos locas de remate, con Soledad Silveyra y Verónica Llinás; La última sesión de Freud, con Luis Machín y Javier Lorenzo; Art, con Pablo Echarri, Fernán Mirás y Mike Amigorena; y cierra el lote Fábregas más Sanjiao, un espectáculo de stand up.

Cuando se habla de teatro de verano en la ciudad habría que hacer algunas aclaraciones. Por lo pronto, remarcar que este panorama da cuenta de la actividad en circuito comercial (de hecho, en el circuito público, ni el Complejo Teatral de Buenos Aires ni el Teatro Nacional Cervantes, las salas más importantes, no tienen programación esta semana; y en lo que hace al alternativo el mes de enero es el de menor actividad). Por otra parte, como aclara el mismo Rottemberg, la temporada de teatro de verano en Buenos Aires como tal, más allá de casos puntuales, es una práctica de los últimos cuarenta años. Hay algunas razones de peso para explicar esto: en otros tiempos la mayoría de las salas no tenían aire acondicionado y las grandes salas como el Gran Rex, Ópera, Broadway o el Metropolitan se dedicaban al cine.

Hace dos años, la actividad teatral en Buenos Aires atravesaba su período más crítico precisamente en el mes de enero. Como contrapartida, ya los números de la primera quincena dan cuenta de un verano histórico en lo que hace al teatro comercial porteño. Lo cual, imaginando los títulos fuertes que quedan para el resto del año, da para pensar que, tal vez, se trate de un año histórico en materia de público en la avenida Corrientes.

Teatro porteño de verano: con 70.000 espectadores en apenas quince días, es la mejor temporada en la historia de la calle Corrientes
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