Es, sin dudas, el segmento estrella del mercado a nivel mundial. Por estilo y versatilidad, las carrocerías de este tipo –muchas derivadas de autos- fueron desplazando a las clásicas rurales y monovolúmenes, a varios sedanes y hatch medianos e, incluso, lo van haciendo con algunos compactos. Amén del tamaño, un SUV es técnicamente un vehículo que combina estética todoterreno, con prestaciones comunes a un auto familiar y características/capacidades cercanas a una pick up, como el plus para bajar del asfalto. Quizás pocas siglas a lo largo de la historia se hayan puesto tan a la moda como las que resumen el concepto técnico de “Sport Utility Vehicles”.

Tanto es así, que en la Argentina actualmente ocupan más de un tercio del mercado total. Su evolución a lo largo de los años fue experimentando diferentes matices de penetración, ya sea por un inicial y específico uso off road, o por un perfil más light y urbano, como fue ocurriendo con el paso del tiempo. Hay que tener en cuenta que SUV no necesariamente implica que cuente con tracción en las cuatro ruedas –sólo en los más grandes es condición sine qua non-, de ahí que tiene mucho de aspiracional, ya que son muy buscados por su apariencia. “No necesito que sea 4×4, pero sí me gusta que se parezca”, “son los más facheros del mercado” o el informal “tienen pinta de camionetita”, son apenas algunos de los mandamientos que movilizan a una buena porción de quienes eligen esta categoría.

Volkswagen Taos, el representante del segmento C de la marca alemana hecho en la Argentina

Volkswagen Taos, el representante del segmento C de la marca alemana hecho en la Argentina (VW /)

En muchos casos, pasa más por una cuestión de status. De hecho, algunas marcas les imprimen ese estilo a bicuerpos chicos, para que al menos tengan un cierto aire. A esa delgada línea también la transitan los denominados crossovers y hoy es tanta la oferta en la sumatoria de categorías, que la decisión de compra se ha tornado bastante compleja. Por eso es importante arrancar por un enfoque general, una mirada cenital, que permita una comparación inicial con lo que ofrecen vehículos de otros segmentos, para luego pasar a un plano más riguroso en lo que hace a particularidades y cuestiones específicas que, al ponerlas en la balanza, servirán como herramientas para decidir una compra lo más funcional posible, buscando el mejor equilibrio entre bolsillo y requerimiento.

Fiat Pulse, uno de los lanzamientos de este año, perteneciente al B-SUV, el segmento más disputado del mercado

Fiat Pulse, uno de los lanzamientos de este año, perteneciente al B-SUV, el segmento más disputado del mercado

Principales ventajas de un SUV

  • Comodidad para ingresar al habitáculo: es más natural el ejercicio de ascender al vehículo que “caerse o dejarse caer” en la butaca, como sucede con un auto turismo, familiar o deportivo. Para personas de mayor edad no es un tema menor, puesto que facilita la tarea de ingresar con menores exigencias físicas. Las puertas más anchas colaboran en esta acción.
  • Posición de manejo: es más elevada y por ende ofrece un mejor dominio visual. Aunque no hay una regla sobre el gusto al momento de sentarse al volante, y así como están quienes prefieren la postura más deportiva -cercana al piso y con las piernas más rectas-, están quienes disfrutan de una pose más vertical en el asiento, con la espalda más recta y las piernas con una caída más pronunciada.
  • Mejor habitabilidad: generalmente corre con ventaja en lo que hace a altura al techo y espacio en las plazas traseras (personas de 1,80 m se pueden ubicar con mayor comodidad), donde también se facilita la tarea de acomodar a los más chicos en sus correspondientes sillas. Algunos modelos dotados de siete plazas (tres filas de asientos) suelen ser una alternativa válida a una van o monovolumen grande.
  • Practicidad de carga: no tanto porque el baúl sea más grande en volumen, sino por la amplitud y altura de la boca de carga que no obliga a tener que agacharse para cargar o descargar el equipaje o las compras del supermercado. A esto se suma que varios modelos tienen plazas traseras que se pueden desplazar longitudinalmente para ampliar el espacio, además de reclinarse para mejorar la postura de la espalda. El espacio promedio va desde los 230/40 litros a los 840/50 litros, y en algunos casos sobrepasan holgadamente los 1000, cuando los de siete plazas emplean solo cinco. También ofrecen la posibilidad de cargarlos hasta el techo al retirar la bandeja.
  • Mayor despeje: ayuda a evitar roces con las partes bajas. Es una ventaja no sólo válida en caminos de tierra con huellones, barro o piedras, sino también en la ciudad, para salir airoso de un badén, lomo de burro, o una cochera con rampa.
  • Más versatilidad y robustez: los de tracción integral bridan un plus para transitar en terrenos más complicados y desparejos, y para mejorar adherencia en asfaltos mojados o con hielo. Cualquiera sea la categoría, cuentan con suspensiones que disimulan mejor los baches.

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Algunas desventajas

  • En general son más caros y cuesta más mantenerlos. Solo a modo de referencia: un SUV del segmento B puede costar casi lo mismo que un sedán mediano. Además, pagan más tarifa en estacionamientos y en lavaderos.
  • Consumen más: son más pesados y su formato es menos aerodinámico que el de un auto. Generalmente tienen más superficie frontal y mayor resistencia al viento. Es más común que los 4×4 tengan motores más grandes o de mayor potencia para abastecer mejor al reparto entre ambos ejes, lo que lleva a que el consumo se eleve.
  • A la opción de más cantidad de plazas, se contrapone la menor capacidad de carga, ya que, con la tercera fila de asientos desplegada, el espacio para el equipaje se reduce notoriamente. Y más allá de poseer bandeja para cubrir la carga, ese sector es más vulnerable y expuesto a los amigos de lo ajeno que un baúl cerrado.
  • Centro de gravedad más elevado: los beneficios del mayor despeje tienen su contracara en una mayor tendencia al balanceo (rolido) de la carrocería, que se incrementa a medida que la velocidad aumenta y se acentúa ante las curvas más cerradas.

Un cuestionario que ayuda

Antes de comenzar la búsqueda de un SUV, resultará muy práctico hacer un análisis previo de la situación para saber realmente lo que uno necesita. Lo primero –aunque parezca una perogrullada- es tener en claro qué tipo de uso se le da va a dar al vehículo, y para eso puede ser efectivo hacerse una serie de preguntas como ¿qué espacio necesito?, ¿cuán seguido voy al campo o bajo a un camino de tierra?, ¿debe tener tracción integral?, ¿realmente lo quiero para hacer alguna incursión off road? ¿voy a arrastrar algo?, ¿es para uso exclusivo en ciudad o apto para viajes de media y larga distancia? Sin dudas, ensayar respuestas a estas y otras preguntas, servirá de guía para discernir si vale o no la pena.

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No perder de vista

Respaldo de marca: el servicio posventa es clave. Para eso es importante informarse acerca de la cantidad de puntos de atención, el tipo y calidad de servicio de la red de concesionarios, y la disponibilidad de repuestos. Leer experiencias y opiniones de otros usuarios suele ser de ayuda.

Valor de reventa: la procedencia del modelo es un punto que influye y mucho. La calidad, eficiencia, durabilidad y confiabilidad del producto, más el respaldo de marca, son factores que pesan al momento de hacer un recambio.

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Corroborar si no tiene un inminente reemplazo: con la cantidad de publicaciones que hay en la actualidad, no es difícil saber si tal o cual modelo pronto será renovado o –peor aún- discontinuado. La llegada de un restyling, por más leve que sea, afecta el valor.

Potencia y torque: es común leer o escuchar comentarios como “con ese motor se arrastra” o frases de ese estilo y que mucho suelen tener de prejuiciosas. Lo cierto es que hay que tener bien en claro el tipo de uso, si es para moverse mayoritariamente en ciudad o para recorridos de larga distancia, si es un uso más recreativo, o para remolcar una lancha, por ejemplo. Un vehículo con escasa potencia será apropiado para un manejo cotidiano en ciudad, pero garantía de más de un dolor de cabeza en caminos o rutas de montaña. Tampoco está de más saber qué tipo de distribución tiene, ya que los sistemas por cadena traen ventajas en lo que hace duración y períodos de revisión y mantenimiento.

Nivel de equipamiento y tecnología: a mayor dotación, precio más elevado. Aunque parezca una obviedad, no está demás tener en cuenta el número de ítems de su equipamiento al momento de hacer números. Sin objetar el rubro seguridad, hay elementos de confort que para muchos pueden entrar en el listado de los prescindibles, como el techo panorámico o el tamaño de una pantalla multimedia.

A conciencia

Está claro que gran parte del éxito de este tipo de productos radica básicamente en la imagen, además de esa hibridez de atributos que los hace tan seductores. Más allá de los puntos a favor y en contra, siempre –o casi- hay que resignar algo. Muchas veces la inclinación por un diseño no se condice con el provecho que se le pueda sacar, y no hay una ley que funcione como regla ante el gusto de cada usuario y sus necesidades. Quizás no exista la compra perfecta, pero sí aquella que más se ajuste. Un vehículo supone una inversión importante, y cuanta más información se tenga a mano, más cuestiones para analizar y herramientas para comparar, y los interrogantes como los planteados en este informe reciban una respuesta lo más sincera posible, se estará más cerca del SUV más acorde y racional.

Todo lo que hay que saber sobre un SUV
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