La alegoría de la “manta corta” que cubre los pies, pero deja destapada la cabeza, o viceversa, vuelve a cuadrar perfecto en la actualidad de la economía local. En ese complejo contexto, el celoso cuidado de los dólares por parte del Gobierno –que incluye, entre otras medidas, las trabas a las importaciones– tiene como contracara la dificultad de las empresas para ingresar insumos esenciales y la posibilidad cierta de que esto paralice la producción.

Esta realidad quedó en evidencia a partir de los resultados de la IV Encuesta UIA (Unión Industrial Argentina) 2022, entre los cuales se destaca que siete de cada diez empresas manifestaron que las dificultades en el abastecimiento de insumos podrían generar paradas en algunas líneas de producción. “La no aprobación de las solicitudes y la dilatación en los plazos fueron los motivos más mencionados por las empresas como riesgos de paradas parciales de plantas”, se especificó en el informe de la entidad fabril.

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En este contexto, la UIA señaló que continúa “gestionando ante las autoridades nacionales competentes los casos de reclamos por las SIRA [Sistema de Importaciones de la República Argentina] observadas de empresas industriales cuya producción está siendo afectada por la demora de aprobación de los permisos de importación y se está trabajando en resolverlo”.

El tema no es menor en un país donde lo que se necesita precisamente, tanto para combatir la inflación, como para obtener dólares vía exportación y generar empleo, es mayor producción. En este sentido, la UIA informó que, tal como lo había anticipado el Monitor de Desempeño Industrial del CEU-UIA (MDI) en el relevamiento anterior, la encuesta identificó una caída en la producción industrial durante octubre. “Asimismo, el MDI volvió a ubicarse por debajo de 50 por segunda vez consecutiva, lo que anticipa un menor dinamismo para los próximos meses del año”, se agregó.

El economista Pablo Dragún, director del Centro de Estudios de la UIA, comentó que un dato interesante es que en el ítem producción, que casi siempre subía más de lo que caía, justo en esta encuesta dio al reves, en referencia al mes de octubre. Ahí se ve que 30% de las empresas responden que cae su producción, mientras que solo 21,5% dice que sube. También en el tema ventas se ve que 35,5% contesta que bajan y 21,5%. que aumentan. En exportaciones es más grave aún, porque 37,7% dicen que disminuyeron, mientras que solo 13,8% dice que suben”, especificó Dragún.

Según surge de la encuesta mencionada, que recogió respuestas de 500 compañías (sobre su realidad, la del sector y la del país), 8 de cada 10 empresas indicaron que los tiempos de aprobación del SIRA respecto del SIMI son mayores. Todas las importaciones cuentan con dificultades, sin embargo, los insumos son los que se encuentran más afectados. “Realmente es complejo el tema. Hay escasez de dólares y no hay financiamiento, y por eso se hace muy compleja la administración del comercio, influida además por el aumento del precio internacional de la energía”, opinó Dragún.

Es por esta restricción a la importación que 7 de cada 10 empresas indicaron que cuentan con riesgos de paradas de algunas líneas de producción. Tres de cada 10 firmas (el 34,3%) señaló que los riesgos de paradas se deben a que las solicitudes presentadas no están siendo aprobadas; mientras que 2 de cada 10 (el 19,8%) marcó que el motivo es que los plazos estipulados son mayores a los requeridos.

La situación cobra mayor gravedad, si se tiene en cuenta que las posibilidades de sustitución de importaciones a corto plazo son bajas. El 70% de las empresas encuestadas indicó que no puede sustituir insumos debido a que no existe oferta nacional; 16% respondió que pueden sustituir solo ciertos insumos; 12,4% dijo que sí puede sustituir porque está dentro de una cadena global o regional; 11,6% afirmó que, si bien hay proveedores locales, no les es económicamente viable, y 11,3%, indicó que están en busca de proveedores locales que les den financiamiento, pero son más caros o con bienes de menor calidad.

La encuesta, cuya primera publicación se realizó en 2020 y que a partir de 2021 es trimestral, también muestra que para 4 de cada 10 empresas, los insumos importados representan entre un 25% y un 50% de sus costos.

Dragún explicó que la dificultad para proveerse de insumos nacionales reside en que producirlos en la Argentina tiene mucho mayor riesgo que en otros países. “Más allá de que en los últimos años algunas cadenas de valor se modernizaron, no hay en el país una macroeconomía ordenada ni instrumentos financieros para generar todo un esquema virtuoso de desarrollo de proveedores. Además, a veces, la escala local no es tan relevante como la de Brasil, Estados Unidos o países asiáticos, por lo que también por eso hay costos mayores”, subrayó el economista.

Trabas para importar: 7 de cada 10 empresas alertan por paradas
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