Un tribunal de Guatemala inició este lunes un polémico juicio contra la fiscal anticorrupción Virginia Laparra, en medio de protestas de activistas y críticas de Estados Unidos.

La fiscal de 42 años, detenida el 23 de febrero, es procesada por el Tribunal Octavo Penal de la capital por supuesto «falso testimonio, abuso de autoridad y usurpación de funciones».

Mientras la jueza Oly González leía los cargos, activistas de organizaciones de mujeres e indígenas se manifestaban afuera del tribunal para exigir la liberación de Laparra, a quien la organización humanitaria Amnistía Internacional (AI) considera una «presa de conciencia».

Laparra era jefa de la Fiscalía Especial Contra la Impunidad (FECI) en Quetzaltenango (oeste). Fue arrestada y separada en el marco de una ola represiva contra fiscales anticorrupción, y está expuesta a una condena de nueve años y cuatro meses de prisión.

«Es (Laparra) una presa de conciencia que ha estado encarcelada injustamente desde hace más de nueves meses como consecuencia de su labor de investigación sobre casos de corrupción en Guatemala», afirmó Erika Guevara, directora para las Américas de AI.

«Después de una minuciosa revisión del expediente penal, hemos constatado que la acusación contra la exfiscal presenta serias deficiencias», agregó Guevara en un comunicado.

Este juicio puede demorar meses e incluso años.

El arresto de Laparra y otros cinco fiscales fue ordenado por el Ministerio Público, entidad que dirige Consuelo Porras, a quien Washington incluyó en la llamada ‘Lista Engel’ de personas del Triángulo Norte de Centroamérica implicadas en actos de corrupción o que socavan la democracia. Además, le prohibió ingresar a Estados Unidos.

Washington afirma que Porras lleva adelante una campaña de persecución contra fiscales de la FECI y antiguos funcionarios de la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala (CICIG), ente adscrito a la ONU que investigó prominentes casos de corrupción en el país entre 2008 y 2019.

Pese a los cuestionamientos a Porras en el país y el exterior, el presidente guatemalteco, Alejandro Giammattei, la ratificó en mayo para otros cuatro años como fiscal general.

Tras esta polémica decisión, el secretario estadounidense de Estado, Antony Blinken, declaró: «Porras obstruyó y socavó reiteradamente las investigaciones anticorrupción en Guatemala para proteger a sus aliados políticos y obtener favores políticos indebidos».

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Una fiscal anticorrupción enfrenta un polémico juicio en Guatemala
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